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date: Sun, 14 Oct 2007 11:41:57 +0100,
group: uk.local.scot-highlands
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Re: (IVAN): SATANAS ES DERROTADO
How many fucking spaniards are in the UK?
On Sat, 13 Oct 2007 19:10:24 +0100, IVAN VALAREZO wrote:
>
> Sábado, 13 de octubre, año 2007 de Nuestro Salvador
> Jesucristo, Guayaquil, Ecuador - Iberoamérica
>
>
> (Este Libro fue Escrito por Iván Valarezo)
>
>
> SATANÁS ES DERROTADO:
>
>
> En el principio de las cosas "nuestro Padre Celestial quería
> derrotar a Satanás a como de lugar, poro con su verdad, con
> su justicia y con su derecho de honra, santidad, gloria y
> perfección", sólo posibles no por medio de los ángeles del
> cielo, sino mucho más que ellos. Y esto era "sólo posible por
> medio de su Hijo amado", su Árbol de vida eterna, el gran rey
> Mesías de la eternidad del paraíso y de todos los tiempos,
> también.
>
> Además, nuestro "Padre Celestial no creo a su arcángel más
> glorioso y poderoso de todos los tiempos, en el reino de los
> cielos, para luego derrotarlo y hasta matarlo", sino para que
> le sea fiel a él: "cuidando su Trono de gloria y de
> misericordia infinita en todos los días de su vida y hasta la
> nueva eternidad venidera". Pero al verse Satanás, como "el
> arcángel más sabio que todos los ángeles del cielo, entonces
> pensó que podía ser tal vez más sabio que el Árbol de la
> vida", el Santo de Dios, nuestro salvador Jesucristo; y peca
> terriblemente en su espíritu celestial, al pensar así, para
> comienzo del pecado y mal de muchos.
>
> Ahora, si esto era verdad, de que "fuese más sabio que el
> Santo de Dios, entonces podía ser también mucho más poderoso
> que Él"; algo "inaudito en el cielo con los ángeles", pero
> "quizás posible a pesar de todo"; y, además, no lo iba a
> saber nunca, es decir, si no "primero lo intentaba". En el
> momento de la oportunidad, "si se encontraba ser más sabio y
> poderoso que el Santo de Dios, entonces, sin duda alguna,
> podía ser tan sabio y hasta tan poderoso como su Creador",
> nuestro Padre Celestial que está en los cielos.
>
> Y es aquí que "Satanás peca en contra de su mismo corazón y
> de su misma gloria y dignidad como arcángel sabio y sumamente
> poderoso en el reino de los cielos", cuidando siempre del
> Trono de la gloria y de la misericordia infinita de nuestro
> Dios. Aquí es "cuando el pecado comenzó a florecer con sus
> tinieblas más terribles, para invadir los corazones de los
> ángeles infieles y al resto de la creación, por ejemplo, como
> la tierra de nuestros días, el infierno y hasta el mismo lago
> de fuego eterno, en el más allá.
>
> En realidad, el pecado "comenzó a contaminar el reino de los
> cielos y, a la vez, ha regarse como flor silvestre en todos
> lados y hasta que nuestro Dios se dio cuenta de lo que estaba
> sucediendo en su entorno y con sus arcángeles más poderosos,
> también". Y "cuando nuestro Padre Celestial se dio cuenta de
> la mentira y de la maldad de Satanás", como arcángel de
> gloria y de honra para proteger y cuidar por siempre el Trono
> santo de su Dios y Creador de su misma vida, entonces "se
> opuso a él, como Dios Santo y único soberano de la vasta
> creación celestial".
>
> Ya que, el designio del corazón de Satanás "no sólo era
> tomarse el Trono de Dios con sus mentiras más crueles y a la
> fuerza, en los corazones de una tercera parte de los ángeles
> del cielo, sino que también quería ser como Dios y como el
> Árbol de la vida", el Santo de Dios, ¡nuestro Señor
> Jesucristo! Y esto "era un imposible para Satanás alcanzar y,
> a la vez, para nuestro Dios y para sus ángeles fieles a él y
> a su nombre muy santo del cielo vivirlo", en sus corazones y
> en sus espíritus sagrados y celestiales, por ejemplo.
>
> "El rechazo total de Dios y de sus ángeles benditos a la
> maldad de Satanás en contra del Trono Celestial y de su Árbol
> de vida eterna, nuestro Señor Jesucristo, entonces hizo que
> Satanás y sus seguidores diabólicos ya no pudiesen seguir
> viviendo", ni un momento más, en el reino de los cielos y
> delante del Trono de Dios. Es decir, también, que "el mismo
> nombre muy santo de nuestro Padre Celestial", el cual habita
> en perfecta santidad en el corazón de su Hijo amado, el Árbol
> de la vida eterna del cielo, del paraíso y de la tierra, "lo
> lanzo fuera del cielo y con sus seguidores viles también",
> para que no pequen más delante de Dios.
>
> Y así "el espíritu inicuo de Satanás no gane más terreno para
> que permanezca en el reino de los cielos" delante de Dios,
> delante de su Hijo, delante de su Espíritu y delante de sus
> ángeles, aún muy fieles a su nombre santísimo, por supuesto,
> a pesar de lo que Satanás había hecho en su rebelión en
> contra de Dios. En verdad, fue el Espíritu de amor "del fruto
> de la vida del Señor Jesucristo", del Espíritu Santo y de
> cada uno de los ángeles, arcángeles, serafines, querubines y
> demás seres santos, "el que lanzo fuera a Satanás y a sus
> ángeles caídos", para que ya no pequen más delante de Dios y
> en todos sus lugares santos del cielo.
>
> Pues así "Satanás sufrió su primer derrota el día que se
> rebelo en contra de Dios y de su Trono santo", para exaltar
> su nombre inicuo aún mucho más alto que el nombre del Árbol
> de la vida, nuestro Señor Jesucristo, en los corazones de los
> ángeles, "para autoproclamarse como dios soberano de todo ser
> viviente en el cielo". Y como "no pudo autoproclamarse un
> dios", para ser aún mayor que nuestro Padre Celestial y que
> nuestro Señor Jesucristo, entonces se rebelo aún mucho más
> que antes: "con juramentos de destruir a Dios y a toda su
> verdad, justicia y aún el derecho de existir, no sólo de Dios
> sino también de los que invocan su nombre santísimo, por
> ejemplo".
>
> Entonces "Satanás descendió derrotado del cielo con gran ira
> y rebelión en su corazón", por no haber logrado lo que su
> corazón inicuo e infinitamente perdido demandada de él: "de
> ser mayor que Dios y de su Hijo amado, nuestro Señor
> Jesucristo, en los corazones de los ángeles del reino de los
> cielos". Es por eso, que "Satanás lleva una lucha incansable
> para deshonrar y destruir todo lo que es de Dios, de su Hijo
> amado (nuestro Señor Jesucristo), de su Espíritu Santo y de
> sus seres muy amados", como ángeles aún más fieles a él que
> nunca y así también, como hombres, mujeres, niños y niñas
> (igualmente fieles a su nombre santísimo).
>
> Desde entonces muchos se han preguntado: ¿Por qué Dios creo a
> Satanás?
>
> La repuesta a esta pregunta es simple: Nuestro Dios no creo a
> Satanás. Nuestro Dios creo a un arcángel sabio y perfecto
> para que sea guardián de su Trono santo. Pero como vio su
> gloria de sabiduría y de perfección ser mayor que la de los
> ángeles aun más poderosos del reino de los cielos, por
> ejemplo, entonces se envaneció su corazón hasta el punto de
> ambicionar ser mayor que Dios y del Señor Jesucristo en el
> cielo y en el resto de la vasta creación celestial y
> terrenal.
>
> Y "en éste espíritu rebelde y de profundas tinieblas jamás
> conocidas por nadie, sino sólo por Lucifer, fue entonces que
> comenzó a ser un ser diablo, Lucifer. Y este ser diablo es el
> enemigo de Dios, de todo lo bueno, de todo lo verdadero, de
> toda justicia y de todo derecho a la vida de ángeles, del
> hombre de la tierra, y hasta del derecho del Señor Jesucristo
> de ser el único Mesías y Árbol de la vida del paraíso y de la
> tierra, también, para siempre.
>
> Es por eso, que se lo conoce "como Satanás", el enemigo de
> toda vida del cielo y de la tierra. Y Satanás es enemigo de
> toda vida del cielo y de la tierra, porque "la vida sólo sale
> por toda la creación del Árbol de la vida eterna, nuestro
> Señor Jesucristo", ¡el único Hijo amado de Dios, desde la
> antigüedad y hasta nuestros días! Esa es "la única razón
> mayor en el corazón de Satanás para odiar", como odia a Dios
> y al Mesías, en la vida de ángeles del cielo y, pues, así
> también a hombres, mujeres, niños y niñas de la humanidad
> entera, por ejemplo.
>
> Ciertamente, nuestro "Dios no creo a Satanás sino que él
> mismo se proclamo como Satanás", en el cielo y en la tierra,
> para ser "un nuevo dios de todos los seres vivientes que Dios
> ha creado en el cielo y en el resto de la creación", para la
> eternidad. Y así hacer "de éste nombre inicuo y de profundas
> tinieblas mayor que el nombre de nuestro Dios y del nombre de
> nuestro salvador Jesucristo", en el cielo con los ángeles y
> en la tierra con todos los hombres, mujeres, niños y niñas de
> la humanidad entera.
>
> En verdad, nuestro "Dios jamás iba a permitir ningún mal de
> esta naturaleza que sobre tome su nombre santísimo y de toda
> la gloria infinita de su vasta creación celestial y terrenal,
> con los ángeles del cielo y con la humanidad de la tierra". Y
> fue entonces "que nuestro Dios decidió enviar a su Espíritu
> Santo, para que se riegue sobre toda la tierra y subyugue a
> todas las tinieblas del más allá". Para luego "entonces
> enviar a su Hijo amado al mundo", para finalmente no sólo
> crear al nuevo hombre de su nueva vida y de su nueva creación
> celestial e infinita, sino también "para ponerle fin al
> pecado y a la rebelión de Satanás y de su ángel de la
> muerte".
>
> Porque Satanás y así también el ángel de la muerte matan a
> todo ser viviente en el cielo, en la tierra o en cualquier
> lugar de la vasta creación de Dios, no porque Dios lo quiso
> así en el principio, sino por maldad y rebelión infinita al
> fruto del Árbol de la vida, nuestro Jesucristo, nuestro
> Mesías. Es por esta razón, que nuestro Señor Jesucristo le
> declaro abiertamente al ángel de la muerte, delante de sus
> apóstoles y las gentes de Israel, para decirle: "Muerte, yo
> soy tu muerte".
>
> Y desde entonces "Satanás y su ángel de la muerte están
> declarados muertos", para siempre. Porque ellos pensaban y
> así también todos los ángeles caídos, "de que jamás morirían,
> sino que seguirían existiendo infinitamente". Pero lo que
> nunca se imaginaron en sus corazones oscuros, ni en sus
> peores o mejores pensamientos, fue, realmente, "que Dios si
> podía destruir su pecado y sus vidas rebeldes a Dios y a su
> Jesucristo, para siempre".
>
> Es decir, "destruir el espíritu de maldad y de rebelión
> infinita que se levanta siempre en contra toda verdad, toda
> justicia y todo derecho a la vida santa de acuerdo al
> Espíritu de la Ley de Dios y de Moisés, por ejemplo, en el
> cielo y así también en la tierra y en el resto de la inmensa
> creación celestial". Y "sobre el madero, en las afueras de
> Jerusalén, en Israel, el Señor Jesucristo no sólo mato al
> pecado y sus poderes, sino también a Satanás y a sus ángeles
> caídos", especial al ángel de la muerte: "cuando el ángel de
> la muerte pensaba que estaba destruyendo por fin al Árbol de
> toda vida, realmente se estaba liquidando el mismo".
>
> Y, "aunque esto y muchas cosas han acontecido desde el día
> que Lucifer se rebelo en contra de Dios en el cielo, para
> exaltar su nombre inicuo aún más que el nombre de nuestro
> Señor Jesucristo en la vida de los ángeles, nuestro Dios no
> termina con la vida de Satanás" aun, y esto, teniendo el
> poder para hacerlo así. Y la razón es que "primero Dios no
> creo a Satanás"; Dios creo a un arcángel "que sea sabio,
> perfecto y fiel siempre a su Trono y a su Árbol de vida
> eterna", ¡el Señor Jesucristo!
>
> Pero "Satanás se convirtió en el enemigo numero uno del
> nombre del Señor Jesucristo y del Trono de la gloria y de la
> misericordia infinita de nuestro Padre Celestial, por
> decisión propia o personal". Y segundo, de una manera u otra:
> "nuestro Padre Celestial tiene que sacar a la luz todas las
> mentiras, maldades, maldiciones, crímenes, adulterios,
> homicidios de las profundas tinieblas del más allá, para
> finalmente juzgarlas y destruirlas todas en un sólo día, para
> gloria de su nombre santísimo, en Jesucristo.
>
> Es decir, que "Satanás es el que trae todos estos pecados
> terribles y de profundas tinieblas, del primero de ellos y
> hasta el ultimo, para ser expuestos por Dios y destruidos por
> nuestro Señor Jesucristo, en el día final de todas las
> cosas", en la tierra y en el más allá. Porque "ningún mal ha
> de quedar oculto, aunque hayan sido pronunciadas o creadas en
> lo más oculto de los lugares del cielo, de la tierra y hasta
> de la mente y del corazón del pecador y de la pecadora de
> toda la tierra".
>
> Porque "toda palabra y toda acción de los ángeles caídos y de
> los pecadores y pecadoras de toda la tierra, en su día, serán
> llevados a su juicio justo y final, para que entonces empiece
> una nueva era de vida eterna": libre de todos los males de
> Satanás y del más allá, también. Es por eso, que "Satanás aun
> no ha muerto o desaparecido por completo del cielo y de la
> vida del hombre, porque su día sólo lo conoce nuestro Padre
> Celestial y nuestro Señor Jesucristo con su Espíritu Santo,
> por supuesto.
>
> De hecho, esto ha de ser así: "en el día de la muerte de
> Satanás y de sus demonios en el lago de fuego eterno, en el
> juicio final de todos los males" de los ángeles del cielo y
> de la humanidad entera, también: "porque el pecado comenzó
> con los ángeles y luego llego al hombre de la tierra". Y sólo
> entonces "nuestro Padre Celestial habrá destruido a Satanás y
> al ángel de la muerte", cuando toda mentira, maldad, calumnia
> y pecado haya sido manifestado y juzgado, por los poderes
> sobrenaturales del Espíritu de la sangre y de la vida santa
> del Mesías.
>
> Y, por ende, para "destruir a Satanás había que humillarlo
> finalmente a todas luces del día, en la cruz de nuestro Árbol
> de la vida eterna, nuestro Señor Jesucristo, en las afueras
> de Jerusalén, en Israel". Entonces "pronto Satanás será atado
> a un calabozo por mil años para luego destruirlo por
> completo", en el día señalado del SEÑOR, para que todos:
> "ángeles y hombres, mujeres, niños y niñas de la humanidad
> entera, de todas las edades de la tierra, comiencen a vivir
> sus nuevas vidas eternales en el cielo": ¡La Nueva Jerusalén
> del Mesías Celestial!
>
> SATANÁS FUE HUMILLADO COMO EXPECTÁCULO PÚBLICO Y NO LO SABIA
>
> También "despojó a los principados y autoridades nuestro
> Señor Jesucristo con el poder del Espíritu sobrenatural de su
> sangre y de su vida sumamente santísima, y, además, los
> exhibió como espectáculo público", para que todos vean la
> verdad de ellos eternamente y para siempre: "porque había
> triunfado sobre cada uno de ellos en la cruz, a partir de
> aquel momento". Verdaderamente "ésta era la victoria sobre
> Satanás que nuestro Dios había soñado desde tiempos
> inmemoriales", para bien de Adán y de su infinita humanidad
> en la tierra y así también para la nueva vida celestial del
> nuevo reino angelical, como La Nueva Jerusalén Santa y
> Perfecta, Glorificada por la presencia sin igual del Árbol de
> la vida, ¡el Mesías!
>
> Ya que, solamente "con ésta victoria de Dios y de su Hijo
> amado en contra de Satanás", entonces "nuestro Dios iba a
> recuperar no sólo a Adán sino también a todo lo perdido, en
> el paraíso, en la tierra y así también en la eternidad
> celestial e infinita del nuevo más allá venidero", de ángeles
> y de la humanidad eternal. Es por esta razón, que "la
> victoria de Dios y del Señor Jesucristo sobre la cima de la
> roca eterna, clavado a los árboles secos y sin vida de Adán y
> Eva, es de suma importancia para el corazón de cada hombre,
> mujer, niño y niña de la humanidad entera", hoy en día y para
> siempre, en la eternidad venidera.
>
> Y, además de todo, nuestro "Dios mismo ha hecho y declarado
> públicamente que ésta victoria suprema de su Hijo amado,
> nuestro Señor Jesucristo, sobre Satanás sea también para cada
> uno de todos nosotros, de todas las razas, familias, pueblos,
> linajes, tribus y reinos de la tierra". Y, "esto es algo que
> lo saben todos, en el cielo y así en el bajo mundo" de los
> espíritus perdidos (sin el fruto de la vida en sus seres
> eternos): "pues así también Dios está haciendo que ésta gran
> verdad sea conocida en los corazones de los hombres, mujeres,
> niños y niñas de la humanidad entera, en la tierra".
>
> Es decir, que "ésta gran verdad de derecho y de justicia
> eterna del paraíso, no sólo es conocida en el reino de los
> cielos, sino que también en el bajo mundo de los muertos,
> para gloria y para honra infinita del nombre sagrado de
> nuestro Padre Celestial y de su Espíritu Santo que están en
> los cielos", por ejemplo. Y es por esta razón, que "Satanás
> mismo junto con sus ángeles caídos nos teme a cada uno de
> todos nosotros, tal como siempre ha temido a nuestro Padre
> Celestial y a su Hijo amado", desde los días de la antigüedad
> y hasta siempre.
>
> Porque "cuando Satanás nos ve, con sus ojos llenos de maldad
> y de injusticia, entonces nos está viendo en los poderes
> sobrenaturales, obtenidos justamente sobre la cruz del
> madero, en las afueras de Jerusalén, para ponerle fin no sólo
> a nuestros pecados, sino también fin a la vida rebelde y
> pecadora del hombre en contra de su Hijo, nuestro
> Jesucristo". Es por eso, que "cada uno de nosotros cuando
> clama a nuestro Padre Celestial en el nombre sagrado de su
> Hijo amado, el Señor Jesucristo, entonces poderes
> sobrenaturales despiertan": sólo para derrotar a Satanás y a
> cada una de sus artimañas engañosas, lanzadas en contra de
> nosotros desde la antigüedad, en todos los lugares de la
> tierra, por ejemplo.
>
> Por ello, nuestro "Señor Jesucristo destruyo todos los
> poderes sobrenaturales de los principados de las tinieblas y
> sus autoridades también, para que no vuelvan a hacer ningún
> daño a ninguno de los hijos e hijas de Dios", en el paraíso y
> así también en todos los lugares de la tierra, para siempre.
> Es por eso, que hoy en día, "es seguro y positivo regresar al
> paraíso", porque "las tinieblas de Satanás ya no tienen
> ningún poder alguno, como en los días cuando pudo engañar a
> Adán y a Eva, por ejemplo", por medio de los labios de la
> serpiente antigua del Jardín del Edén.
>
> Esto es algo del pasado: "muerto y enterrado para siempre en
> el polvo de la vida: la vida del pecado de todo hombre,
> mujer, niño y niña de la humanidad entera, comenzando con
> Adán y Eva, por ejemplo" (aunque no lo veas así en tu corazón
> y en tu espíritu humano, mi estimado hermano y mi estimada
> hermana). Porque "todos estos poderes y autoridades
> sobrenaturales de las tinieblas que existían en el cielo, han
> sido derrotados y destruidos una a una para que no vuelvan a
> hacer ningún daño jamás a Dios, a su Hijo amado, a ángeles
> del cielo, ni a hombres de la tierra".
>
> Puesto que, "antes de que estos poderes de las profundas
> tinieblas de los principados y autoridades de Satanás, en el
> cielo, en el paraíso y en la tierra, Dios no podía a hacer a
> ningún hombre, mujer, niño o niña de Israel y así también de
> las naciones de la tierra: en su hijo legitimo o en su hija
> legitima". Pero "gracias a la obra sobrenatural del descenso
> del paraíso para nacer, vivir la Ley de Dios y predicarla en
> todo Israel, para luego ser crucificado por cumplimiento de
> ella en los árboles cruzados de Adán y Eva y sobre la cima de
> la roca eterna, en las afueras de Jerusalén, en Israel,
> entonces Dios triunfa sobre el pecado enormemente".
>
> Porque "nadie podía predicar la Ley de Dios y de Moisés, sino
> la cumplía cabalmente en su corazón, en su espíritu, en su
> alma y en su cuerpo humano" delante de Dios sumamente santo e
> infinitamente honrado en el cielo y en la tierra por sus
> ángeles, pos sus hijos y por sus hijas. Pero como el Señor
> Jesucristo no sólo descendió a Israel en el Espíritu Santo de
> la Ley de Dios y de Moisés, sino que también vivió
> perfectamente en éste Espíritu Celestial de la Ley de nuestra
> salvación y de nuestra bendición infinita, en la tierra, para
> cumplirla y honrarla para siempre.
>
> Y como nuestro Mesías nació, vivió por el Espíritu de la Ley
> de Dios y de Moisés, por ejemplo, entonces Él si podía
> predicarla a todas luces a las gentes de Israel, gentiles y
> hebreas (y del mundo entero, por supuesto, como hoy en día),
> para posteriormente derramar su sangre por ella, sobre la
> roca eterna, en las afueras de Jerusalén. Y "ésta era sangre
> santa, sangre de vida eterna para todos sus fieles de todas
> las razas, familias, pueblos, tribus, linajes y reinos del
> hombre, en el paraíso, en la tierra y en La Nueva Jerusalén
> del cielo", infaliblemente.
>
> Para que de esta manera, "ya el pecado no tenga ningún poder
> sobrenatural por los principados y autoridades de Satanás y
> de sus seguidores" en el paraíso, en la tierra y así también
> en la eternidad venidera, del nuevo reino inmortal, sino que
> "todos sean liberados para conocer sólo la luz de la verdad,
> el derecho y la justicia del Mesías". Porque "fue el Mesías,
> el Árbol de la vida eterna, en el paraíso, a quien Dios quiso
> que Adán conociese primero y no a los ángeles del cielo",
> aunque esto era muy loable hacerlo así por Dios primero, pero
> "la importancia de conocer a Cristo, al Mesías, en el corazón
> de Adán, realmente, era mayor en el corazón de nuestro Dios".
>
> Y lo mismo es verdad, hoy en día, en Israel, aunque no lo
> veas así --es decir--, que "nuestro Dios sólo desea que el
> hombre conozca a su gran rey Mesías, el Cristo, el fruto del
> Árbol Viviente, en todos los lugares de la tierra, como su
> único Hijo amado posible", en esta vida y en la venidera,
> también. Porque "sólo el gran rey Mesías es el cumplimiento
> de la Ley en el paraíso, en la tierra y así también en la
> nueva vida infinita del nuevo reino de los cielos", para
> ángeles y para la humanidad entera, también.
>
> Es más, nuestro "Padre Celestial sólo deseaba que Adán y sus
> descendientes conociesen al Mesías, al Árbol de la vida
> eterna de aquellos días y de siempre en la eternidad
> venidera, para alcanzara la nueva vida infinita, la cual
> nuestro Dios buscaba encontrarla no tanto en los ángeles,
> sino en el hombre por medio de su Hijo amado", ¡el Cristo! Y
> es por esta razón, que "nuestro Dios tenia que ponerle fin al
> pecado de Lucifer, en los corazones de todos los hombres,
> mujeres, niños y niñas de la humanidad entera, comenzando con
> Israel, por ejemplo, para comenzar entonces la nueva gloria
> celestial e infinita de un nuevo reino inmortal", en la
> tierra y en el cielo.
>
> Entonces "el pecado ha muerto infinitamente, en nuestro Señor
> Jesucristo: Gracia a su vida santísima vivida en la tierra de
> Israel, de acuerdo al plan de salvación de Dios, la cual
> cumplió todo precepto y significado eterno de cada letra,
> palabra y tildes con sus significados eternos de la Ley", en
> la tierra y así en la nueva vida infinita. Por lo tanto, "el
> pecado ha muerto en el cielo, en el paraíso y así también en
> todos los lugares de la tierra", para los que creen en Cristo
> en sus corazones y así confiesan su nombre santo delante de
> Dios y de su Espíritu Santo con sus labios, entonces "sean
> libres infinitamente para vivir y gozar la vida eterna".
>
> Porque "el pecado no sólo murió para el hombre y la Ley
> Viviente de Dios, sino también para Satanás y para cada uno
> de sus ángeles caídos, por ejemplo, en todos los lugares de
> la creación de Dios y así también en el bajo mundo de las
> almas perdidas", como el infierno y como el lago de fuego,
> por ejemplo. Y, "como el pecado ya no tiene poder alguno para
> hacer ninguno de sus males de siempre": como maldecir,
> enfermar, destruir y hasta matar a ángeles del cielo y
> hombres, mujeres, niños y niñas de la humanidad entera,
> entonces "Satanás no posee poder alguno en ninguno de sus
> principados y autoridades de la antigüedad, ni de hoy en día,
> tampoco".
>
> Es decir, también, de que "desde el día que el Señor
> Jesucristo venció al pecado con el poder sobrenatural del
> Espíritu de la letra de la Ley de Dios, por ejemplo, en su
> corazón, en su sangre, en su vida santísima y en su nombre
> sumamente glorioso y milagroso, entonces "Satanás comenzó a
> morir poco a poco para desaparecer inconmensurablemente". Es
> decir, que "Satanás no sólo ya no tiene poder alguno para
> hacer los daños que antes hacia a los ángeles fieles a Dios y
> a su Árbol de vida y al hombre de la tierra, sino que comenzó
> a envejecer poco a poco y hasta que por fin muera": "Muera,
> como cualquier pecador, para no volverse a levantar jamás".
>
> Porque "la verdad es que sin el poder absoluto del pecado y
> de sus tinieblas, Satanás ya no es el Satanás terrible de
> antes", sino un espíritu caído: "caído como cualquier
> espíritu perdido en las tinieblas del bajo mundo, como en el
> infierno y finalmente como en el lago de fuego", la muerte
> final de todo ser rebelde a Cristo. Entonces "desde los días
> de la cruz, en las afueras de Jerusalén, en Israel, la Ley de
> Dios no sólo fue cumplida cabalmente en su totalidad, para
> gloria y para honra infinita de nuestro Padre Celestial que
> está en los cielos, sino mucho más que todo esto".
>
> Realmente "el rival y enemigo de Dios y de toda verdad,
> justicia y derecho del Árbol de la vida para bien de ángeles
> del cielo y así también para Adán y cada uno de sus
> descendientes, entonces comenzó a morir", para la nueva
> eternidad venidera del nuevo reino inmortal, de ángeles y de
> la nueva humanidad infinita, por ejemplo. Y "como Satanás
> muere poco a poco y hasta desaparecer por completo de
> nuestras vidas y de la vida de nuestro Árbol de la vida
> eterna, primordialmente, entonces vamos a comenzar a gozar la
> vida inmortal con cada una de sus riquezas celestiales": como
> jamás lo pensamos hacer así, ni en nuestros mejores sueños,
> mi estimado hermano y mi hermana.
>
> ¡Gloria a Dios! Dale: ¡Gloria al que vive por los siglos de
> los siglos, en tu corazón eterno, hoy y por siempre en la
> nueva eternidad venidera! Entrégale: la gloria de tu corazón
> a tu Dios y Creador de tu vida, por medio de su Hijo amado,
> porque ¡sólo Él es digno de toda gloria y de toda honra, en
> la tierra, en el paraíso y así también en La Nueva Jerusalén
> Santa e Infinita del cielo!
>
> DIOS UNGIRA A JESUCRISTO EN NUESTROS CORAZONES, POR SU
> RECTITUD
>
> "Por lo tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los
> fuertes repartirá botines en los últimos días de vida de la
> tierra", hablaba nuestro Padre Celestial sobre su Hijo amado,
> el Mesías eterno (en el libro del profeta Isaías, a sus
> pueblos de toda la tierra, comenzando con Israel). Porque
> ciertamente "nuestro Señor Jesucristo derramó su vida hasta
> la muerte sin escatimar nada de él, ni lo más preciado de su
> corazón santísimo y, además, fue contado entre los
> transgresores, sin haber hecho mal alguno a nadie": pues,
> habiendo Jesucristo llevado el pecado de muchos e intercedido
> por ellos, alcanzando así: ¡el perdón y la vida eterna para
> todos!
>
> En la medida en que, "todos estaban condenados a la muerte
> eterna del fuego eterno del infierno candente e infinitamente
> violento, ya que habían pecado en sus espíritus humanos, con
> el tan sólo hecho de haber nacido en el mundo": como
> descendientes directos del espíritu de Adán en el paraíso,
> por ejemplo. Y "por culpa de éste espíritu rebelde del
> corazón de Adán, entonces no sólo Adán tuvo que alejarse de
> su vida angelical del paraíso, sino también Eva (su esposa) y
> todos sus descendientes (como tú y yo, hoy), para que el
> pecado y la maldad de la mentira y de la muerte eterna no se
> propaguen en el cielo infinitamente".
>
> Porque la verdad es que "si Dios hubiese permitido que el
> hombre siguiese viviendo su vida con sus descendientes,
> entonces el espíritu rebelde de la mentira, la maldad y de la
> muerte eterna se hubiese incrementado enormemente para mal de
> muchos, en toda la creación celestial", para muerte y
> destrucción de seres santos, cosas y lugares gloriosos del
> cielo, por ejemplo. Pero "Dios fue sabio e hizo cumplir la
> palabra viva y bendita de su Ley Eterna, haciendo que Adán y
> sus descendientes no sigan viviendo sus vidas angelicales en
> el paraíso, sino en otro lugar, lo más lejos posible del
> paraíso" (para evadir cualquier clase de problemas terribles
> que puedan surgir, en el más allá, como pecados
> imperdonables, por ejemplo).
>
> Y "éste nuevo lugar de vida para el hombre es la tierra, de
> nuestros días y de siempre, para posteriormente cambiarles su
> espíritu rebelde a él y a su palabra viva, por el espíritu
> obediente de su fruto de vida eterna, su Hijo amado", ¡el
> único Mesías posible en todos los tiempos para Israel y para
> las naciones! Entonces "cuando nuestro Señor Jesucristo
> descendió del paraíso, no nació en Israel por voluntad del
> hombre, sino por la voluntad perfecta de Dios y del Espíritu
> de la Ley de Dios y de Moisés.
>
> Porque era necesario que nuestro Señor Jesucristo descendiese
> del cielo en el único Espíritu Santo de la Ley de Dios y de
> Moisés, para empezar la nueva vida infinita del nuevo reino
> de Dios y de sus seres muy amados, como hombres, mujeres,
> niños, niñas y huestes de ángeles gloriosos del cielo. Y así
> entonces nuestro rey Mesías y salvador de nuestras almas
> infinitas no entre al mundo en el pecado de Adán, como
> cualquier pecador o como cualquier pecadora, sino en el
> Espíritu de la Ley de la gracia y de la misericordia infinita
> de nuestro Padre Celestial que está en los cielos".
>
> Porque "después de haber el Espíritu de Dios entrado en el
> vientre virgen de la hija de David, entonces permaneció nueve
> (9) meses en su vientre, formando el cuerpo, con sus huesos y
> con su sangre santa, para darnos el Mesías", ¡el único
> salvador posible de todos los tiempos, de Israel y de las
> naciones! Y "si el Espíritu de Dios entro en el vientre
> virgen de la hija de David, para salir luego en un cuerpo
> formado como hombre de la tierra, entonces éste ser viviente
> si es el Hijo amado de Dios, prometido a los antiguos como el
> salvador del mundo entero", para gloria y para honra infinita
> de nuestro Padre Celestial, para siempre.
>
> Entonces "el Mesías si es el Hijo de Dios" por voluntad
> perfecta del Espíritu de la Ley de Dios y de Moisés, por
> ejemplo, para hoy en día y para la eternidad. Es por esta
> razón, que como otro ser tan santo y tan glorioso, el
> Espíritu de la Ley de Dios y de Moisés no habla de otro
> igual, que no sea nuestro gran rey Mesías, ¡el salvador de
> Israel y de la humanidad entera, también, eternamente y para
> siempre!
>
> Pues así "como la Ley de Dios y de Moisés descendió del cielo
> sobre el Monte Sinaí para Israel y para la humanidad entera,
> para darnos el Espíritu de gracia, misericordia, perdón,
> sanidad, bendición, paz, gozo, felicidad y salvación infinita
> de nuestras almas, por medio del Mesías", pues así también el
> hombre le devuelve su Ley sagrada. Es decir, también que "el
> hombre le entrego a Dios su Ley Santa, sumamente honrada y
> glorificada en la vida de nuestro Señor Jesucristo, pero con
> su misma sangre santa y gloriosa, sobre el madero y sobre lo
> alto de la cima de un monte escogido por Dios": la roca
> eterna de Dios, en las afueras de Jerusalén, en Israel.
>
> Y "si tú crees en nuestro Espíritu Santo de Dios que trajo al
> Árbol de la vida a Israel, para vivir y cumplir la Ley de
> Dios, con el fin de matar al pecado y a su autor, Satanás,
> entonces tienes el perdón de Dios y la vida en abundancia en
> tu nuevo ser", para nuestro Padre Celestial. Es decir,
> también, "que eres, hoy en día, sin duda alguna, un hijo de
> Dios o una hija de Dios", de la misma manera, que nuestro
> salvador Jesucristo es el Hijo de Dios, en el cielo y así
> también en la tierra para la eternidad venidera de La Nueva
> Jerusalén Santa y Perfecta del cielo, eternamente y para
> siempre.
>
> Porque "si el Espíritu Santo trajo al mundo a nuestro Señor
> Jesucristo, por la carne y el vientre virgen de la hija de
> David, pues así también por tu carne y por tu espíritu humano
> y de fe, en el Señor Jesucristo, puede convertirte en un
> nuevo ser viviente para Dios": libre de pecados y de la
> condena de muerte infinita. Es decir, que "nuestro Espíritu
> Santo te transforma en un ser muy santo, gracias al Espíritu
> de la sangre y de la vida gloriosa de nuestro Señor
> Jesucristo, en un hijo de Dios o en una hija de Dios, desde
> hoy mismo y en adelante para la eternidad venidera", de Dios
> y de su gran rey Mesías, ¡el Cristo!
>
> Porque "sólo en éste Espíritu, de la gracia y de la
> misericordia infinita de Dios, era que nuestro Señor
> Jesucristo iba a cumplir la Ley de Dios y de Moisés en su
> vida y en la vida de cada hombre, mujer, niño y niña de la
> humanidad entera", para empezar ya a vivir el Espíritu de la
> nueva vida infinita. Visto que, "la verdad es que el Espíritu
> de la vida antigua de la Ley es el mismo Espíritu del Mesías,
> o podemos decir también: el Espíritu de la vida del Mesías es
> el mismo Espíritu de la Ley de Dios, en el cielo y asimismo
> en todos los lugares de la tierra", comenzando en Israel
> primero, por ejemplo.
>Es decir, también, "de que si nuestro Señor Jesucristo no
> hubiese descendido del paraíso en su Espíritu de la Ley, para
> nacer y vivir en la tierra escogida por Dios, entonces la Ley
> no se hubiese vivido, ni menos cumplido en su perfección
> celestial jamás en Israel, ni mucho menos Satanás y su pecado
> hubiesen sido derrotados en la cruz". En verdad,
> "estuviéramos más muertos que vivos, hoy en día, en todos los
> lugares de la tierra, y nuestro destino final no seria el
> paraíso, sino el infierno infinito, sin lugar a duda, para
> jamás volver a ver, ni menos vivir el Espíritu de la Ley
> cumplida en nuestros corazones en Cristo, salvador y Señor
> nuestro", hoy y por siempre.
>
> Es decir, también "de que sin Cristo, realmente, no somos
> nada delante de Dios, delante de su Espíritu Santo y delante
> de sus huestes angelicales, por ejemplo, en el cielo, en la
> tierra y así también en la nueva eternidad venidera", de La
> Nueva Jerusalén Santa y Perfecta del cielo. Pero "como Dios
> tuvo misericordia de nosotros, al ver nuestro estado
> espiritual y de perdición eterna, entre las profundas
> tinieblas de Satanás y de su pecado eterno, entonces nos dio
> de su Espíritu Santo, de su Ley Eterna", y, finalmente, nos
> dio también: "la vida misma de su Hijo amado", nuestro gran
> rey Mesías, ¡el fruto perfecto de la vida!"
>
> Además, "ésta vida eternal es la de su Árbol de vida, nuestro
> Señor Jesucristo", para que con su Espíritu de vida infinita,
> entonces "cumplamos su Ley Divina al pie de cada letra, de
> cada palabra y de cada significado eterno, eternamente y para
> siempre, con tan sólo creer en Él, en nuestros corazones y
> confesar su nombre con nuestros labios". Porque de otra
> manera, "no era posible el cumplimiento del Espíritu de la
> Ley de Dios y de Moisés, ni menos la derrota eterna del
> pecado y de Satanás, en Israel, ni el paraíso, ni en la
> tierra, ni mucho menos en la nueva vida venidera", del nuevo
> reino celestial, de ángeles y de la nueva humanidad infinita,
> por ejemplo.
>
> Dado que, "todo hombre y toda mujer nacen en la tierra,
> exclusivamente en el espíritu de Adán, el cual se rebelo en
> contra de Dios y de su fruto de vida, nuestro Señor
> Jesucristo, en el paraíso, por ejemplo, para maldición y
> perdición de sus almas, en el más allá", como entre las
> llamas eternales del infierno candente e infinitamente
> violento. De hecho, "esto era algo que nuestro Dios no podía
> aceptar en la vida de su Hijo amado, para vencer al pecado y
> a cada una de las artimañas de Satanás, en el corazón y en la
> vida de cada hombre, mujer, niño y niña de la humanidad
> entera", comenzando con Adán y Eva, por ejemplo, en el
> paraíso.
>
> Entonces "nuestro salvador Jesucristo tenia que nacer en el
> Espíritu de la verdad, el derecho y la justicia infinita, del
> Espíritu de la Ley de Dios, en el vientre virgen de una de
> las hijas de David, para entonces poder cumplir la promesa
> hecha a los antiguos de entregarles": un Mesías Redentor,
> especialmente para ellos primero y para las naciones. Porque
> "si el salvador de Israel y del mundo entero nacía en el
> espíritu de Adán, entonces el cumplimiento de la Ley de Dios
> y de Moisés era totalmente imposible", en esta vida y en la
> venidera, también, eternamente y para siempre: "Lo cual
> significa separación total del hombre de Dios y de su nueva
> vida infinita, en el cielo".
>
> Y "nuestro Dios no está buscando separarse del hombre más,
> sino acercarse cada vez más y hasta por fin unirse para ser
> una sola vida eterna", en la tierra y así también en la nueva
> vida celestial del nuevo reino de los cielos, como la nueva
> vida perfecta de la Nueva Jerusalén del Mesías y de la nueva
> humanidad celestial. Fue por eso, que Jesucristo vino a
> nosotros en los poderes sobrenaturales del Espíritu de la
> Ley, en el día que nació en Israel" y así también, hoy mismo,
> en cualquier lugar de la tierra: "Él se acerca a ti, por los
> poderes prodigiosos del mismo Espíritu Santo, el cual lo
> trajo al mundo inicialmente para transformar tu vida
> milagrosamente".
>
> Porque "eso es lo que nuestro Dios hace en la vida de cada
> hombre, mujer, niño y niña de la humanidad entera,
> transformarla sólo por medio de los poderes milagrosos de su
> Espíritu Santo y de la vida gloriosa y sumamente honrada de
> nuestro Señor Jesucristo", ¡el único Árbol de la vida eterna
> y Mesías Redentor de todos los tiempos! Y "como nuestro
> salvador, no hay otro igual jamás, en el reino de los cielos,
> en el paraíso, en la tierra, ni en la nueva vida infinita de
> La Nueva Jerusalén Celestial de la nueva vida eterna, de cada
> ángel del cielo y así también de cada hombre, mujer, niño y
> niña de las naciones del mundo entero".
>
> Es por esta razón, que también "nuestro Padre Celestial le ha
> entregado aún mayores poderes y autoridades muy especiales al
> Señor Jesucristo y a su nombre muy santo, por cierto, en
> nuestros corazones, para darle parte para con los grandes en
> su gran día venidero" en la tierra, en el paraíso y en La
> Nueva Jerusalén del cielo. Y sólo entonces "repartir los
> botines de lo ganado, en todas las batallas en contra de
> Satanás y de sus ejércitos de mentiras y de maldades
> terribles del infierno, para que su vida y su nombre sea aún
> mucho más glorioso y honroso que antes, en los corazones de
> sus ángeles, hombres, mujeres, niños y niñas de la humanidad
> entera".
>
> Porque "fue Jesucristo quien derramo el Espíritu de su sangre
> y de su vida muy santa sobre los árboles cruzados de Adán y
> Eva, y fue contado entre los pecadores sin haber maldad en
> Él, para llevar los pecados de muchos de ellos y así
> finalmente antes de su muerte intercedió ante el Padre
> Celestial, por sus vidas eternas". Para que entonces "Dios
> mismo les perdone cada uno de sus pecados, ya que había
> destruido los poderes de las tinieblas de la vida de pecado
> de Satanás, de sus ángeles caídos y del ángel de la muerte,
> en la cruz, por ejemplo, para entonces entregarles su
> salvación infinita, sin escatimar jamás ninguna bendición del
> cielo a ninguno de ellos".
>
> NUESTRO MESÍAS NOS ENTREGA PODERES MILAGROSOS, PARA DERROTAR
> A SATANÁS
>
> Y "porque nuestro Señor Jesucristo ha alcanzado tanta gloria
> y tanta honra para nuestro Padre Celestial que está en los
> cielos, entonces nuestro Dios le ha entregado poderes y
> autoridades sobrenaturales concerniente a cada uno de
> nosotros", de todas las razas, familias, pueblos, linajes,
> tribus y reinos de la tierra, "para vencer al pecado y al
> enemigo de nuestras vidas". Por ello, el Señor Jesucristo les
> decía a sus apóstoles y discípulos en todo Israel: "He aquí,
> les doy autoridad de pisar víboras venenosas, alacranes,
> demonios, y sobre todo el poder del enemigo de Dios y de sus
> almas infinitas; y nada de él les hará daño jamás, en esta
> vida, ni en la venidera, tampoco, eternamente y para
> siempre".
>
> Es decir, que cada hombre, mujer, niño y niña de la humanidad
> entera, posee en si, si tan sólo cree en su corazón y así
> confiesa con sus labios el nombre sagrado de nuestro Señor
> Jesucristo: "Poderes y autoridades sobrenaturales para
> pisotear a demonios, víboras, escorpiones y nada del maligno
> les hará daño alguno en sus vidas, para siempre". Por lo
> tanto, hoy en día, "tú tienes los mismos poderes y
> autoridades sobrenaturales que cualquier hombre o mujer de fe
> y buena voluntad que ame a su Dios y Creador de su vida con
> todo su corazón, en el nombre sagrado de nuestro Señor
> Jesucristo; es más, tienes aun más poderes sobrenaturales que
> los ángeles del cielo, en Cristo".
>
> Y "ésta es una verdad que Satanás conoce muy bien en su
> corazón inicuo, pero él quiere que tú (ni ninguno de los
> tuyos) jamás la conozcas, para que estos poderes no actúen en
> contra de él y de sus seguidores, en ningún lugar de la
> tierra", para no ser humillado más, como Cristo lo humilla
> públicamente en la cruz. Porque "cada vez que el corazón del
> hombre o el corazón de la mujer se arrepiente de su pecado y
> de sus maldades, e invocan el nombre milagroso del Señor
> Jesucristo, entonces maravillas y prodigios comienzan a obrar
> a favor de cada uno de ellos y hasta de sus familias y amigos
> en sus tierras y hasta en tierras lejanas, también".
>
> Y "de estos poderes sobrenaturales son muchos, los mismos que
> actúan a favor de los ángeles, arcángeles, serafines,
> querubines y demás seres muy especiales y santos del cielo,
> para ser protegidos por los poderes de gran mentira y de gran
> maldad de Satanás y de sus ángeles caídos, por ejemplo", para
> no ser contaminados jamás con las tinieblas del pecado.
> Porque "así como Satanás ataco con el espíritu de sangre fría
> a los ángeles fieles a Dios y a su Árbol de vida, el Mesías,
> y de igual forma ataco a Adán y a Eva en el paraíso: pues así
> también, desea seguir atacando a los demás ángeles y la
> humanidad entera en la tierra, para contaminarlos con sus
> mentiras".
>
> Fue por esta razón, que "el comer del fruto de la vida del
> paraíso era tan importante para Adán y Eva así como siempre
> lo fue para los ángeles del cielo", como de los que no
> creyeron a las mentiras de Satanás, cuando Satanás afirmaba
> que podía exaltar su nombre inicuo más alto que el nombre del
> Mesías, por ejemplo. En verdad, "sólo una tercera parte de
> los ángeles del cielo creyeron a las mentiras de Satanás y,
> por lo tanto, pecaron y, a la vez, fueron destituidos de la
> gloria de vivir con Dios y con los ángeles fieles a su nombre
> muy santo, en el reino de los cielos".
>
> Y "estos son los demonios que siguen creyendo en sus
> corazones en las mentiras y en el nombre inicuo de Satanás,
> para posteriormente ser juzgados por Dios y destruidos sus
> espíritus corruptos en el lago de fuego, su muerte final en
> el más allá". De hecho, esto es algo que ellos saben muy bien
> en sus corazones, es decir, "que ya están condenados por Dios
> por haberse levantado en contra de Él y de su Árbol de vida
> eterna", ¡nuestro Señor Jesucristo!, en el cielo y en la
> tierra, también.
>
> Además, "estos ángeles que creyeron a la mentira de Satanás,
> por ejemplo, de que podía exaltar su nombre inicuo mucho más
> alto que el nombre del gran rey Mesías, el Árbol de la vida
> eterna, entonces se contaminaron sus corazones y sus
> espíritus eternos con las profundas tinieblas de maldad para
> perderse para siempre", en el fuego eterno del infierno.
> Porque "la verdad es que para vivir una vida sumamente santa
> e infinitamente gloriosa en el cielo, entonces se necesita
> comer siempre del fruto del Árbol de la vida, el Mesías; de
> otra manera, no es posible vivir delante de Dios con tanta
> santidad y con tanta pureza celestial en la infinitud de los
> ángeles y del Espíritu Santo, por ejemplo".
>
> Pues "así también es la verdad en el paraíso y en todos los
> lugares de la tierra, el hombre, la mujer, el niño y la niña,
> al igual que Adán y Eva, no pueden vivir sin haber comido del
> fruto de la vida, para poseer los poderes sobrenaturales de
> santidades y de perfecciones eternas y vivir felices
> infinitamente sus vidas celestiales". Es decir, "vivir sus
> vidas celestiales e infinitas en el paraíso y en La Nueva
> Jerusalén del cielo, para agradar al corazón y al nombre muy
> santo de nuestro Padre Celestial y de su Espíritu Santo, sin
> jamás ofenderlos en nada, ni en ninguno de sus preceptos muy
> santos, por cierto, de su Ley muy Divina y Eterna".
>
> Es decir, también, "que la santidad y la gloria de nuestro
> salvador Jesucristo son de suma importancia en nuestras
> vidas, en nuestros hogares, en nuestras tierras así como
> siempre lo ha sido de tanta importancia en los corazones de
> los ángeles, de sus viviendas y de sus tierras celestiales
> del cielo, para vivir protegidos por siempre del mal de
> Satanás". Y "fue por esta razón, de que nuestro Padre
> Celestial ha requerido de todo hombre, mujer, niño y niña de
> la humanidad entera, comenzando con Adán y Eva en el paraíso,
> así como requirió de los ángeles de su reino celestial, por
> ejemplo, de comer y de beber de su fruto de vida eterna", su
> Hijo, ¡su único rey Mesías!
>
> Para que "de esta manera única y verdadera, entonces vencer
> día y noche al enemigo de su verdad, de su justicia y de su
> derecho de vivir infinitamente en el paraíso, en la tierra y
> en cualquier lugar de La Nueva Jerusalén Santa e Infinita del
> cielo, en paz, alegres y gozosos con su Creador, para siempre
> en la eternidad". Entonces "estos poderes y autoridades que
> Dios mismo les entrego al hombre, por decreto celestial y
> voluntad perfecta de su corazón y de su alma santísima por
> amor a su palabra, ha sido desde mucho antes del día que nos
> comenzó a formar en sus manos santas del polvo de la tierra,
> para que conozcamos su amor infinito, únicamente en Cristo".
>
> Puesto que, "sólo por medio de su Hijo amado, nuestro Señor
> Jesucristo, es que realmente se puede amar a nuestro Padre
> Celestial que está en los cielos; ya que, no hay otra manera
> u otro Espíritu de vida eterna, para comenzar a amarle a él y
> a su Ley Divina, por ejemplo", en nuestros corazones y en
> nuestras almas infinitas. Es por esta razón, también, mi
> estimado hermano y mi estimada hermana, "que el nombre del
> gran rey Mesías de todos los tiempos, Jesucristo, viene a ti
> día y noche y sin cesar jamás para tocar tu corazón y
> convertirte en un ángel del cielo, ni más ni menos, para el
> servicio santo de tu corazón a su nombre santísimo".
>
> Entonces "tú tienes poderes y autoridades sobrenaturales en
> contra de Satanás y de sus ejércitos de maldad, en las
> alturas, en la tierra y en la eternidad: porque Dios mismo te
> las ha entregado a ti y a cada uno de los tuyos, también,
> para que puedas vivir en victoria infinitamente, en la tierra
> y así también en el paraíso". Y "estos son poderíos
> sobrenaturales con grandes poderes y autoridades de la vida
> santa del paraíso y del reino de los cielos, declaradas de
> parte de Dios, en el nombre de Jesucristo, para pisotear a
> víboras, escorpiones, demonios y todos los poderes de
> Satanás", y nada de él podrá jamás tocar tu vida para
> robarte, para matarte o para destruirte.
>
> Y "Satanás no desea que llegue esta gran verdad, justicia y
> derecho celestial de Dios y de su fruto de vida eterna a tu
> corazón", porque quiere seguir robándote y destruyéndote a
> como de lugar, "para que tú jamás conozcas en tu espíritu
> humano: al Espíritu de su amor y de su gracia infinita, hacia
> ti y hacia los tuyos". Verdaderamente, "lo que el espíritu
> inicuo de Satanás desea es sólo ruina total en tu vida, no
> tanto para que ya no vivas más, sino para que no conozcas a
> tu Dios y Creador de tu vida, en el paraíso, ni en la tierra,
> ni mucho menos en La Nueva Jerusalén del cielo, por ejemplo".
>
> Y, es por eso, que "Satanás lucha en contra de tu vida con
> todas sus armas de guerra más terribles, para arruinarte a
> como de lugar y hasta que ya no haya posibilidad alguna de
> que tu corazón y tu alma infinita puedan conocer a Dios y a
> su Hijo amado", en esta vida, ni en la venidera, tampoco. Y
> "si tú no crees así, que Satanás sólo desea tu mal, entonces
> mira hacia atrás y ve la vida de otros y como terminaron sus
> días de vida en la tierra, sin el Espíritu de fe y sin el
> perdón eterno del Señor Jesucristo.
>
> Además, "si lees el pasado, entonces te darás cuenta que
> ellos vivieron una vida corta y de pronto sucumbieron al
> polvo de la muerte, porque Satanás estaba obrando en sus
> vidas, para robarles, matarles y destruirles, hasta que no
> quedo nada de ellos sobre la tierra, salvo un objeto con sus
> nombres y el día de sus nacimientos y fallecimientos". "Eso
> es lo que Satanás hace en la vida de cada hombre, mujer, niño
> y niña de la humanidad entera, que no conoce en su corazón,
> ni a invocado con sus labios: el nombre sagrado de sus
> poderíos y autoridades celestiales, para destruir cada una de
> las obras malignas de Satanás", las cuales ha puesto en sus
> vidas, para devastarlas.
>
> De hecho, "estas son palabras y obras de gran maldición
> eterna de Satanás, para que obren para mal de cada uno de
> ellos y de los suyos, también", día y noche y hasta que no
> quede nada de ellos sobre la tierra, sino sólo un objeto en
> donde se lea su nombre, día de nacimiento y día de su
> defunción. En verdad, "Satanás está obrando en tu vida para
> destruirte a como de lugar, como a los demás que viven en el
> polvo de la tierra, hoy en día".
>
> Pero "nuestro Padre Celestial por medio de su Espíritu Santo
> y de su Hijo amado, nuestro Señor Jesucristo, sigue haciendo
> maravillas, milagros y hasta prodigios en los cielos y en la
> tierra, para que vivas la vida eterna", con cada una de sus
> ricas bendiciones de la nueva vida de La Nueva Jerusalén
> Santa y Perfecta del cielo. Y esto es el amor que Cristo
> trajo al mundo del paraíso para ti y para los tuyos, para que
> la humanidad viva y no muera jamás, por culpa del pecado de
> nadie, por ejemplo.
>
> CADA DÍA ES EL JUICIO DE ESTE MUNDO Y SATANÁS ES ECHADO FUERA
> DE TU VIDA
>
> "Hoy es el juicio de este mundo, a modo definitivo", les
> afirmaba el Señor Jesucristo a sus apóstoles y discípulos en
> todo Israel, cada vez que predicaba su palabra de
> reconciliación con Dios y, además, también, de salud, de
> bendición y de salvación infinita para sus corazones y para
> sus almas infinitas a las multitudes, hebreas o gentiles, por
> ejemplo. "Pues ahora será echado fuera el príncipe de las
> tinieblas de este mundo, para que la mentira deje de existir
> en los corazones y en las lenguas de la gente de maldad y de
> las profundas tinieblas del pecado de Satanás y de sus
> ángeles caídos, en contra de Dios y de su fruto de vida
> eternal", ¡el Mesías Celestial!
>
> En vista de que, "para Satanás ya no hay vida alguna posible
> para él, en este mundo, ni en el venidero de Dios y de su
> Árbol de vida eterna, rodeado por siempre de su Espíritu
> Santo, de sus huestes angelicales y de su nueva humanidad
> infinita de todas las naciones de la tierra. Y "todos vivirán
> felices por siempre en la nueva era venidera del nuevo reino
> de los ángeles celestiales, porque Satanás y su pecado
> amenazador ya no existirán jamás, para hacerle daño a nadie,
> ni menos a Dios y a su Hijo amado", ¡el gran rey Mesías de
> todos los tiempos de Israel y de las naciones de la tierra!
>
> "Todo será gloria tras gloria, felicidad tras felicidad,
> prosperidad tras prosperidad y paz infinita tras paz
> infinita, jamás alcanzadas por los ángeles de los cielos
> hasta aquellos días venideros de nuevas glorias eternas de
> Dios, de su Hijo amado y de su humanidad celestial, llenos
> por siempre del Espíritu Santo de Dios", para la nueva
> eternidad celestial del nuevo reino infinito. En verdad, "la
> nueva vida de Dios habrá comenzado en el corazón de Dios
> primero y luego en los corazones de todos sus muy amados, en
> el Señor Jesucristo, como ángeles del cielo y hombres,
> mujeres, niños y niñas de la humanidad entera", comenzando
> con Israel, por ejemplo, para ser infinitamente felices y más
> nunca conocer el mal nuevamente.
>
> Porque en aquellos días, "cada pecado de mentiras, de
> calumnias, de ídolos, de maldiciones, de condenas, de
> abominaciones, de inmoralidades, de obsesiones, de
> adulterios, de indecencias y en fin todos los males de las
> tinieblas del más allá, habrán sido justamente juzgadas por
> Dios", sólo en el poder sobrenatural de la misma vida
> gloriosa de su Hijo, ¡el Mesías Infinito! Porque "nuestro
> Señor Jesucristo no sólo perdona pecados, salva y sana la
> vida del hombre, sino que también es la muerte del pecado, de
> Satanás y de cada uno de sus ángeles caídos y hasta
> finalmente la muerte del mismo ángel de la muerte, de la
> tierra y del bajo mundo de las almas perdidas, como el
> infierno abrasador".
>
> Y todo esto, "nuestro Señor Jesucristo lo hace con sus
> poderes sobrenaturales de su Espíritu de vida y de su sangre,
> la cual dejo correr sobre los árboles cruzados de Adán y Eva,
> sobre la cima de la roca eterna, en las afueras de Jerusalén,
> para ponerle fin a la vida de pecado", en todos los seres
> creados por Dios. Ciertamente, "cada día y cada noche es el
> juicio de Dios para este mundo, por su culpa, por su rebelión
> y por sus pecados, llevados acabo en el corazón y en la vida
> de cada hombre y mujer rebelde al fruto del Árbol de la
> vida", nuestro salvador Jesucristo, comenzando con el
> espíritu desobediente de Adán y Eva, por ejemplo.
>
> Porque "realmente no hay mayor pecado para nuestro Dios que
> no sea el desprecio y la humillación hecha en contra de su
> Hijo y de su obra justa y sublime, no sólo en las afueras de
> Jerusalén, sino también, hoy mismo, en los corazones de los
> hombres, mujeres, niños y niñas de la humanidad entera y en
> sus hogares, por ejemplo". Ya que, "es necesario que no sólo
> Dios entre en los corazones y en las vidas de los ángeles del
> cielo y así también de la humanidad entera, porque Dios tiene
> que vivir en los hogares de cada uno de ellos, por medio de
> su Hijo, ¡nuestro Señor Jesucristo!, para perdón de pecados y
> para alcanzar bendiciones infinitas del cielo.
>
> Dado que, "si Dios entra en los corazones y en los hogares de
> todas las familias de las naciones de la tierra, entonces ya
> no habrá más lugar para las profundas tinieblas de los
> pecados terribles de Satanás y de sus ángeles caídos, para
> seguir robando, matando y destruyendo toda vida", sino que
> todo seria totalmente diferente en la tierra. Es decir, "que
> toda la tierra seria llena de vida y luz, como en el mismo
> reino celestial, como Dios mismo lo soñó desde siempre, para
> que sea así con todas las razas, las familias, los pueblos,
> las naciones y los reinos del hombre en todos los lugares de
> la tierra: Un paraíso terrenal, único como el mismo paraíso
> antiguo, ciertamente".
>
> Es decir, también, "que el fin del príncipe de este mundo es
> ya, en tu corazón y en el corazón de los hombres, mujeres,
> niños y niñas de la humanidad entera, porque nuestro Dios lo
> destruyo junto con sus poderes diabólicos de sus pecados,
> llenos de mentiras, engaños y decepciones terribles del
> infierno", en el nombre de nuestro salvador Jesucristo.
> Entonces, hoy en día, "somos más que vencedores sobre los
> poderes del mal de Satanás y de sus ángeles caídos, para que
> ya no nos hagan ningún mal, en nuestros corazones y en
> nuestras vidas por la tierra y hasta que por fin entremos de
> lleno a nuestras nuevas tierras y con nuevos cielos", de La
> Nueva Jerusalén Celeste e Infinita.
>
> Es por esta razón, también, "que nuestro Padre Celestial
> siempre le ha dicho al hombre de toda la tierra, desde el
> primer día y sin cesar, que no tema a Satanás en ninguna de
> sus artimañas, si en sus corazones vive el Espíritu de la
> vida y de la sangre gloriosa e infinitamente sagrada de su
> Hijo", ¡nuestro Señor Jesucristo! Porque "si el Espíritu de
> la vida y de la sangre santísima de nuestro Señor Jesucristo
> vive en sus corazones, entonces Satanás ya está derrotado y
> muerto en sus vidas, mucho antes que comience a lanzar sus
> primeros intentos de ataques a sus almas, por ejemplo, en
> cualquier lugar del paraíso o de la tierra, de nuestros días
> y de siempre.
>
> El amor (Espíritu Santo) de nuestro Padre Celestial y de su
> Jesucristo es contigo.
>
>
> ¡Cultura y paz para todos, hoy y siempre!
>
>
> Dígale al Señor, nuestro Padre Celestial, de todo corazón, en
> el nombre del Señor Jesucristo: Nuestras almas te aman,
> Señor. Nuestras almas te adoran, Padre nuestro. Nuestras
> almas te rinden gloria y honra a tu nombre y obra santa y
> sobrenatural, en la tierra y en el cielo, también, para
> siempre, Padre Celestial, en el nombre de tu Hijo amado, el
> Señor Jesucristo.
>
> LOS ÍDOLOS SON UNA OFENSA / AFRENTA A LA LEY PERFECTA DE DIOS
>
> Es por eso que los ídolos han sido desde siempre: un tropiezo
> a la verdad de Dios y al poder de Dios en tu vida. Un
> tropiezo eterno, para que la omnipotencia de Dios no obre en
> tu vida, de acuerdo a la voluntad perfecta del Padre
> Celestial y de su Espíritu Eterno. Pero todo esto tiene un
> fin en tu vida, en ésta misma hora crucial de tu vida. Has de
> pensar quizá que el fin de todos los males de los ídolos
> termine, cuando llegues al fin de tus días. Pero esto no es
> verdad. Los ídolos con sus espíritus inmundos te seguirán
> atormentando día y noche entre las llamas ardientes del fuego
> del infierno, por haber desobedecido a la Ley viviente de
> Dios. En verdad, el fin de todos estos males está aquí
> contigo, en el día de hoy. Y éste es el Señor Jesucristo.
> Cree en Él, en espíritu y en verdad. Usando siempre tu fe en
> Él, escaparas los males, enfermedades y los tormentos eternos
> de la presencia terrible de los ídolos y de sus huestes de
> espíritus infernales en tu vida y en la vida de cada uno de
> los tuyos también, en la eternidad del reino de Dios. Porque
> en el reino de Dios su Ley santa es de día en día honrada y
> exaltada en gran manera, por todas las huestes de sus santos
> ángeles. Y tú con los tuyos, mi estimado hermano, mi estimada
> hermana, has sido creado para honrar y exaltar cada letra,
> cada palabra, cada oración, cada tilde, cada categoría de
> bendición terrenal y celestial, cada honor, cada dignidad,
> cada señorío, cada majestad, cada poder, cada decoro, y cada
> vida humana y celestial con todas de sus muchas y ricas
> bendiciones de la tierra, del día de hoy y de la tierra santa
> del más allá, también, en el reino de Dios y de su Hijo
> amado, ¡el Señor Jesucristo!, ¡El Todopoderoso de Israel y de
> las naciones!
>
> SÓLO ESTA LEY (SIN ROMPERLA) ES LA LEY VIVIENTE DE DIOS
>
> Esta es la única ley santa de Dios y del Señor Jesucristo en
> tu corazón, para bendecirte, para darte vida y vida en
> abundancia, en la tierra y en el cielo para siempre. Y te ha
> venido diciendo así, desde los días de la antigüedad, desde
> los lugares muy altos y santos del reino de los cielos:
>
> PRIMER MANDAMIENTO: "No tendrás otros dioses delante de mí".
>
> SEGUNO MANDAMIENTO: "No te harás imagen, ni ninguna semejanza
> de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni
> en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás ante ellas
> ni les rendirás culto, porque yo soy Jehová tu Dios, un Dios
> celoso que castigo la maldad de los padres sobre los hijos,
> sobre la tercera y sobre la cuarta generación de los que me
> aborrecen. Pero muestro misericordia por mil generaciones a
> los que me aman y guardan mis mandamientos".
>TERCER MANDAMIENTO: "No tomarás en vano el nombre de Jehová
> tu Dios, porque Él no dará por inocente al que tome su nombre
> en vano".
>
> CUARTO MANDAMIENTO: "Acuérdate del día del sábado para
> santificarlo. Seis días trabajarás y harás toda tu obra, pero
> el séptimo día será sábado para Jehová tu Dios. No harás en
> ese día obra alguna, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu
> siervo, ni tu sierva, ni tu animal, ni el forastero que está
> dentro de tus puertas. Porque en seis días Jehová hizo los
> cielos, la tierra y el mar, y todo lo que hay en ellos, y
> reposó en el séptimo día. Por eso Jehová bendijo el día del
> sábado y lo santificó".
>QUINTO MANDAMIENTO: "Honra a tu padre y a tu madre, para que
> tus días se prolonguen sobre la tierra que Jehová tu Dios te
> da".
>SEXTO MANDAMIENTO: "No cometerás homicidio".
>
> SEPTIMO MANDAMIENTO: "No cometerás adulterio".
>
> OCTAVO MANDAMIENTO: "No robarás".
>
> NOVENO MANDAMIENTO: "No darás falso testimonio en contra de
> tu prójimo".
>DECIMO MANDAMIENTO: "No codiciarás la casa de tu prójimo; no
> codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su
> sierva, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna que sea de tu
> prójimo".
>
> Entrégale tu atención al Espíritu de Dios y déshazte de todos
> estos males en tu hogar, en tu vida y en la vida de cada uno
> de los tuyos, también. Hazlo así y sin mas demora alguna, por
> amor a la Ley santa de Dios, en la vida de cada uno de los
> tuyos. Porque ciertamente ellos desean ser libres de sus
> ídolos y de sus imágenes de talla, aunque tú no lo veas así,
> en ésta hora crucial para tu vida y la vida de los tuyos,
> también. Y tú tienes el poder, para ayudarlos a ser libres de
> todos estos males, de los cuales han llegado a ellos, desde
> los días de la antigüedad, para seguir destruyendo sus vidas,
> en el día de hoy. Y Dios no desea continuar viendo estos
> males en sus vidas, sino que sólo Él desea ver vida y vida en
> abundancia, en cada nación y en cada una de sus muchas
> familias, por toda la tierra.
>
> Esto es muy importante: Oremos junto, en el nombre del Señor
> Jesucristo. Vamos todos a orar juntos, por unos momentos. Y
> digamos juntos la siguiente oración de Jesucristo delante de
> la presencia santa del Padre Celestial, nuestro Dios y
> salvador de todas nuestras almas:
>
> ORACIÓN DEL PERDÓN
>
> Padre nuestro que estás en los cielos: santificada sea la
> memoria de tu nombre que mora dentro de Jesucristo, tu hijo
> amado. Venga tu reino, sea hecha tu voluntad, como en el
> cielo así también en la tierra. El pan nuestro de cada día,
> dánoslo hoy. Perdónanos nuestras deudas, como también
> nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en
> tentación, mas líbranos del mal. Porque tuyo es el reino, el
> poder y la gloria por todos los siglos. Amén.
>
> Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, vuestro Padre
> Celestial también os perdonará a vosotros. Pero si no
> perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre os perdonará
> vuestras ofensas.
>
> Por lo tanto, el Señor Jesús dijo, "Yo soy el CAMINO, y la
> VERDAD, y la VIDA ETERNA; nadie PUEDE VENIR al PADRE SANTO,
> sino es POR MÍ". Juan 14:
>
> NADIE MÁS TE PUEDE SALVAR.
>
> ¡CONFÍA EN JESÚS HOY!
>
> MAÑANA QUIZAS SEA DEMASIADO TARDE.
>
> YA MAÑANA ES DEMASIADO TARDE PARA MUCHOS, QUE NO LO SEA PARA
> TI Y LOS TUYOS, EN EL DÍA DE HOY.
>
> - Reconoce que eres PECADOR en necesidad, de ser SALVO de
> éste MUNDO y su MUERTE.
>
> Dispónte a dejar el pecado (arrepiéntete):
>
> Cree que Jesucristo murió por ti, fue sepultado y resucito al
> tercer día por el Poder Sagrado del Espíritu Santo y deja que
> entré en tu vida y sea tu ÚNICO SALVADOR Y SEÑOR EN TU VIDA.
>
> QUIZÁ TE PREGUNTES HOY: ¿QUE ORAR? O ¿CÓMO ORAR? O ¿QUÉ
> DECIRLE AL SEÑOR SANTO EN ORACIÓN? -HAS LO SIGUIENTE, y di:
> Dios mío, soy un pecador y necesito tu perdón. Creo que
> Jesucristo ha derramado su SANGRE PRECIOSA y ha muerto por mi
> pecado. Estoy dispuesto a dejar mi pecado. Invito a Cristo a
> venir a mi corazón y a mi vida, como mi SALVADOR.
>
> ¿Aceptaste a Jesús, como tu Salvador? ¿Sí _____? O ¿No
> _____?
>
> ¿Fecha? ¿Sí ____? O ¿No _____?
>
> Si tu respuesta fue Si, entonces esto es solo el principio de
> una nueva maravillosa vida en Cristo. Ahora:
>
> Lee la Biblia cada día para conocer mejor a Cristo. Habla con
> Dios, orando todos los días en el nombre de JESÚS. Bautízate
> en AGUA y en El ESPÍRITU SANTO DE DIOS, adora, reúnete y
> sirve con otros cristianos en un Templo donde Cristo es
> predicado y la Biblia es la suprema autoridad. Habla de
> Cristo a los demás.
>
> Recibe ayuda para crecer como un nuevo cristiano. Lee libros
> cristianos que los hermanos Pentecostés o pastores del
> evangelio de Jesús te recomienden leer y te ayuden a entender
> más de Jesús y de su palabra sagrada, la Biblia. Libros
> cristianos están disponibles en gran cantidad en diferentes
> temas, en tu librería cristiana inmediata a tu barrio,
> entonces visita a las librerías cristianas con frecuencia,
> para ver que clase de libros están a tu disposición, para que
> te ayuden a estudiar y entender las verdades de Dios.
>
> Te doy las gracias por leer mí libro que he escrito para ti,
> para que te goces en la verdad del Padre Celestial y de su
> Hijo amado y así comiences a crecer en Él, desde el día de
> hoy y para siempre.
>
> El salmo 122, en la Santa Biblia, nos llama a pedir por la
> paz de Jerusalén día a día y sin cesar, en nuestras
> oraciones. Porque ésta es la tierra, desde donde Dios lanzo
> hacia todos los continentes de la tierra: todas nuestras
> bendiciones y salvación eterna de nuestras almas vivientes. Y
> nos dice Dios mismo, en su Espíritu Eterno: "Vivan tranquilos
> los que te aman. Haya paz dentro de tus murallas y
> tranquilidad en tus palacios, Jerusalén". Por causa de mis
> hermanos y de mis amigos, diré yo: "Haya paz en ti, siempre
> Jerusalén". Por causa de la casa de Jehová nuestro Dios, en
> el cielo y en la tierra: imploraré por tu bien, por siempre.
>
> El libro de los salmos 150, en la Santa Biblia, declara el
> Espíritu de Dios a toda la humanidad, diciéndole y
> asegurándole: - Qué todo lo que respira, alabe el nombre de
> Jehová de los Ejércitos, ¡el Todopoderoso! Y esto es, de toda
> letra, de toda palabra, de todo instrumento y de todo
> corazón, con su voz tiene que rendirle el hombre: gloria y
> loor al nombre santo de Dios, en la tierra y en las alturas,
> como antes y como siempre, por la eternidad.
>
>
> http://www.supercadenacristiana.com/listen/player-wm.asp?
> playertype=wm%20%20///
>
>
>
> http://www.unored.com/streams/radiovisioncristiana.asx
>
>
>
> http://radioalerta.com
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>
>
>
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Friends are like condoms: They protect you when things get hard.
date: Sun, 14 Oct 2007 11:41:57 +0100
author: Peter Hucker
|
Re: (IVAN): SATANAS ES DERROTADO
"Peter Hucker" wrote in message
news:op.tz6nz7av4buhsv@fx62...
> How many fucking spaniards are in the UK?
My guess is that there are not nearly as many as there are Brits in Spain.
> On Sat, 13 Oct 2007 19:10:24 +0100, IVAN VALAREZO
> wrote:
>
>>
>> Sábado, 13 de octubre, año 2007 de Nuestro Salvador
>> Jesucristo, Guayaquil, Ecuador - Iberoamérica
>>
>>
>> (Este Libro fue Escrito por Iván Valarezo)
>>
>>
>> SATANÁS ES DERROTADO:
>>
>>
>> En el principio de las cosas "nuestro Padre Celestial quería
>> derrotar a Satanás a como de lugar, poro con su verdad, con
>> su justicia y con su derecho de honra, santidad, gloria y
>> perfección", sólo posibles no por medio de los ángeles del
>> cielo, sino mucho más que ellos. Y esto era "sólo posible por
>> medio de su Hijo amado", su Árbol de vida eterna, el gran rey
>> Mesías de la eternidad del paraíso y de todos los tiempos,
>> también.
>>
>> Además, nuestro "Padre Celestial no creo a su arcángel más
>> glorioso y poderoso de todos los tiempos, en el reino de los
>> cielos, para luego derrotarlo y hasta matarlo", sino para que
>> le sea fiel a él: "cuidando su Trono de gloria y de
>> misericordia infinita en todos los días de su vida y hasta la
>> nueva eternidad venidera". Pero al verse Satanás, como "el
>> arcángel más sabio que todos los ángeles del cielo, entonces
>> pensó que podía ser tal vez más sabio que el Árbol de la
>> vida", el Santo de Dios, nuestro salvador Jesucristo; y peca
>> terriblemente en su espíritu celestial, al pensar así, para
>> comienzo del pecado y mal de muchos.
>>
>> Ahora, si esto era verdad, de que "fuese más sabio que el
>> Santo de Dios, entonces podía ser también mucho más poderoso
>> que Él"; algo "inaudito en el cielo con los ángeles", pero
>> "quizás posible a pesar de todo"; y, además, no lo iba a
>> saber nunca, es decir, si no "primero lo intentaba". En el
>> momento de la oportunidad, "si se encontraba ser más sabio y
>> poderoso que el Santo de Dios, entonces, sin duda alguna,
>> podía ser tan sabio y hasta tan poderoso como su Creador",
>> nuestro Padre Celestial que está en los cielos.
>>
>> Y es aquí que "Satanás peca en contra de su mismo corazón y
>> de su misma gloria y dignidad como arcángel sabio y sumamente
>> poderoso en el reino de los cielos", cuidando siempre del
>> Trono de la gloria y de la misericordia infinita de nuestro
>> Dios. Aquí es "cuando el pecado comenzó a florecer con sus
>> tinieblas más terribles, para invadir los corazones de los
>> ángeles infieles y al resto de la creación, por ejemplo, como
>> la tierra de nuestros días, el infierno y hasta el mismo lago
>> de fuego eterno, en el más allá.
>>
>> En realidad, el pecado "comenzó a contaminar el reino de los
>> cielos y, a la vez, ha regarse como flor silvestre en todos
>> lados y hasta que nuestro Dios se dio cuenta de lo que estaba
>> sucediendo en su entorno y con sus arcángeles más poderosos,
>> también". Y "cuando nuestro Padre Celestial se dio cuenta de
>> la mentira y de la maldad de Satanás", como arcángel de
>> gloria y de honra para proteger y cuidar por siempre el Trono
>> santo de su Dios y Creador de su misma vida, entonces "se
>> opuso a él, como Dios Santo y único soberano de la vasta
>> creación celestial".
>>
>> Ya que, el designio del corazón de Satanás "no sólo era
>> tomarse el Trono de Dios con sus mentiras más crueles y a la
>> fuerza, en los corazones de una tercera parte de los ángeles
>> del cielo, sino que también quería ser como Dios y como el
>> Árbol de la vida", el Santo de Dios, ¡nuestro Señor
>> Jesucristo! Y esto "era un imposible para Satanás alcanzar y,
>> a la vez, para nuestro Dios y para sus ángeles fieles a él y
>> a su nombre muy santo del cielo vivirlo", en sus corazones y
>> en sus espíritus sagrados y celestiales, por ejemplo.
>>
>> "El rechazo total de Dios y de sus ángeles benditos a la
>> maldad de Satanás en contra del Trono Celestial y de su Árbol
>> de vida eterna, nuestro Señor Jesucristo, entonces hizo que
>> Satanás y sus seguidores diabólicos ya no pudiesen seguir
>> viviendo", ni un momento más, en el reino de los cielos y
>> delante del Trono de Dios. Es decir, también, que "el mismo
>> nombre muy santo de nuestro Padre Celestial", el cual habita
>> en perfecta santidad en el corazón de su Hijo amado, el Árbol
>> de la vida eterna del cielo, del paraíso y de la tierra, "lo
>> lanzo fuera del cielo y con sus seguidores viles también",
>> para que no pequen más delante de Dios.
>>
>> Y así "el espíritu inicuo de Satanás no gane más terreno para
>> que permanezca en el reino de los cielos" delante de Dios,
>> delante de su Hijo, delante de su Espíritu y delante de sus
>> ángeles, aún muy fieles a su nombre santísimo, por supuesto,
>> a pesar de lo que Satanás había hecho en su rebelión en
>> contra de Dios. En verdad, fue el Espíritu de amor "del fruto
>> de la vida del Señor Jesucristo", del Espíritu Santo y de
>> cada uno de los ángeles, arcángeles, serafines, querubines y
>> demás seres santos, "el que lanzo fuera a Satanás y a sus
>> ángeles caídos", para que ya no pequen más delante de Dios y
>> en todos sus lugares santos del cielo.
>>
>> Pues así "Satanás sufrió su primer derrota el día que se
>> rebelo en contra de Dios y de su Trono santo", para exaltar
>> su nombre inicuo aún mucho más alto que el nombre del Árbol
>> de la vida, nuestro Señor Jesucristo, en los corazones de los
>> ángeles, "para autoproclamarse como dios soberano de todo ser
>> viviente en el cielo". Y como "no pudo autoproclamarse un
>> dios", para ser aún mayor que nuestro Padre Celestial y que
>> nuestro Señor Jesucristo, entonces se rebelo aún mucho más
>> que antes: "con juramentos de destruir a Dios y a toda su
>> verdad, justicia y aún el derecho de existir, no sólo de Dios
>> sino también de los que invocan su nombre santísimo, por
>> ejemplo".
>>
>> Entonces "Satanás descendió derrotado del cielo con gran ira
>> y rebelión en su corazón", por no haber logrado lo que su
>> corazón inicuo e infinitamente perdido demandada de él: "de
>> ser mayor que Dios y de su Hijo amado, nuestro Señor
>> Jesucristo, en los corazones de los ángeles del reino de los
>> cielos". Es por eso, que "Satanás lleva una lucha incansable
>> para deshonrar y destruir todo lo que es de Dios, de su Hijo
>> amado (nuestro Señor Jesucristo), de su Espíritu Santo y de
>> sus seres muy amados", como ángeles aún más fieles a él que
>> nunca y así también, como hombres, mujeres, niños y niñas
>> (igualmente fieles a su nombre santísimo).
>>
>> Desde entonces muchos se han preguntado: ¿Por qué Dios creo a
>> Satanás?
>>
>> La repuesta a esta pregunta es simple: Nuestro Dios no creo a
>> Satanás. Nuestro Dios creo a un arcángel sabio y perfecto
>> para que sea guardián de su Trono santo. Pero como vio su
>> gloria de sabiduría y de perfección ser mayor que la de los
>> ángeles aun más poderosos del reino de los cielos, por
>> ejemplo, entonces se envaneció su corazón hasta el punto de
>> ambicionar ser mayor que Dios y del Señor Jesucristo en el
>> cielo y en el resto de la vasta creación celestial y
>> terrenal.
>>
>> Y "en éste espíritu rebelde y de profundas tinieblas jamás
>> conocidas por nadie, sino sólo por Lucifer, fue entonces que
>> comenzó a ser un ser diablo, Lucifer. Y este ser diablo es el
>> enemigo de Dios, de todo lo bueno, de todo lo verdadero, de
>> toda justicia y de todo derecho a la vida de ángeles, del
>> hombre de la tierra, y hasta del derecho del Señor Jesucristo
>> de ser el único Mesías y Árbol de la vida del paraíso y de la
>> tierra, también, para siempre.
>>
>> Es por eso, que se lo conoce "como Satanás", el enemigo de
>> toda vida del cielo y de la tierra. Y Satanás es enemigo de
>> toda vida del cielo y de la tierra, porque "la vida sólo sale
>> por toda la creación del Árbol de la vida eterna, nuestro
>> Señor Jesucristo", ¡el único Hijo amado de Dios, desde la
>> antigüedad y hasta nuestros días! Esa es "la única razón
>> mayor en el corazón de Satanás para odiar", como odia a Dios
>> y al Mesías, en la vida de ángeles del cielo y, pues, así
>> también a hombres, mujeres, niños y niñas de la humanidad
>> entera, por ejemplo.
>>
>> Ciertamente, nuestro "Dios no creo a Satanás sino que él
>> mismo se proclamo como Satanás", en el cielo y en la tierra,
>> para ser "un nuevo dios de todos los seres vivientes que Dios
>> ha creado en el cielo y en el resto de la creación", para la
>> eternidad. Y así hacer "de éste nombre inicuo y de profundas
>> tinieblas mayor que el nombre de nuestro Dios y del nombre de
>> nuestro salvador Jesucristo", en el cielo con los ángeles y
>> en la tierra con todos los hombres, mujeres, niños y niñas de
>> la humanidad entera.
>>
>> En verdad, nuestro "Dios jamás iba a permitir ningún mal de
>> esta naturaleza que sobre tome su nombre santísimo y de toda
>> la gloria infinita de su vasta creación celestial y terrenal,
>> con los ángeles del cielo y con la humanidad de la tierra". Y
>> fue entonces "que nuestro Dios decidió enviar a su Espíritu
>> Santo, para que se riegue sobre toda la tierra y subyugue a
>> todas las tinieblas del más allá". Para luego "entonces
>> enviar a su Hijo amado al mundo", para finalmente no sólo
>> crear al nuevo hombre de su nueva vida y de su nueva creación
>> celestial e infinita, sino también "para ponerle fin al
>> pecado y a la rebelión de Satanás y de su ángel de la
>> muerte".
>>
>> Porque Satanás y así también el ángel de la muerte matan a
>> todo ser viviente en el cielo, en la tierra o en cualquier
>> lugar de la vasta creación de Dios, no porque Dios lo quiso
>> así en el principio, sino por maldad y rebelión infinita al
>> fruto del Árbol de la vida, nuestro Jesucristo, nuestro
>> Mesías. Es por esta razón, que nuestro Señor Jesucristo le
>> declaro abiertamente al ángel de la muerte, delante de sus
>> apóstoles y las gentes de Israel, para decirle: "Muerte, yo
>> soy tu muerte".
>>
>> Y desde entonces "Satanás y su ángel de la muerte están
>> declarados muertos", para siempre. Porque ellos pensaban y
>> así también todos los ángeles caídos, "de que jamás morirían,
>> sino que seguirían existiendo infinitamente". Pero lo que
>> nunca se imaginaron en sus corazones oscuros, ni en sus
>> peores o mejores pensamientos, fue, realmente, "que Dios si
>> podía destruir su pecado y sus vidas rebeldes a Dios y a su
>> Jesucristo, para siempre".
>>
>> Es decir, "destruir el espíritu de maldad y de rebelión
>> infinita que se levanta siempre en contra toda verdad, toda
>> justicia y todo derecho a la vida santa de acuerdo al
>> Espíritu de la Ley de Dios y de Moisés, por ejemplo, en el
>> cielo y así también en la tierra y en el resto de la inmensa
>> creación celestial". Y "sobre el madero, en las afueras de
>> Jerusalén, en Israel, el Señor Jesucristo no sólo mato al
>> pecado y sus poderes, sino también a Satanás y a sus ángeles
>> caídos", especial al ángel de la muerte: "cuando el ángel de
>> la muerte pensaba que estaba destruyendo por fin al Árbol de
>> toda vida, realmente se estaba liquidando el mismo".
>>
>> Y, "aunque esto y muchas cosas han acontecido desde el día
>> que Lucifer se rebelo en contra de Dios en el cielo, para
>> exaltar su nombre inicuo aún más que el nombre de nuestro
>> Señor Jesucristo en la vida de los ángeles, nuestro Dios no
>> termina con la vida de Satanás" aun, y esto, teniendo el
>> poder para hacerlo así. Y la razón es que "primero Dios no
>> creo a Satanás"; Dios creo a un arcángel "que sea sabio,
>> perfecto y fiel siempre a su Trono y a su Árbol de vida
>> eterna", ¡el Señor Jesucristo!
>>
>> Pero "Satanás se convirtió en el enemigo numero uno del
>> nombre del Señor Jesucristo y del Trono de la gloria y de la
>> misericordia infinita de nuestro Padre Celestial, por
>> decisión propia o personal". Y segundo, de una manera u otra:
>> "nuestro Padre Celestial tiene que sacar a la luz todas las
>> mentiras, maldades, maldiciones, crímenes, adulterios,
>> homicidios de las profundas tinieblas del más allá, para
>> finalmente juzgarlas y destruirlas todas en un sólo día, para
>> gloria de su nombre santísimo, en Jesucristo.
>>
>> Es decir, que "Satanás es el que trae todos estos pecados
>> terribles y de profundas tinieblas, del primero de ellos y
>> hasta el ultimo, para ser expuestos por Dios y destruidos por
>> nuestro Señor Jesucristo, en el día final de todas las
>> cosas", en la tierra y en el más allá. Porque "ningún mal ha
>> de quedar oculto, aunque hayan sido pronunciadas o creadas en
>> lo más oculto de los lugares del cielo, de la tierra y hasta
>> de la mente y del corazón del pecador y de la pecadora de
>> toda la tierra".
>>
>> Porque "toda palabra y toda acción de los ángeles caídos y de
>> los pecadores y pecadoras de toda la tierra, en su día, serán
>> llevados a su juicio justo y final, para que entonces empiece
>> una nueva era de vida eterna": libre de todos los males de
>> Satanás y del más allá, también. Es por eso, que "Satanás aun
>> no ha muerto o desaparecido por completo del cielo y de la
>> vida del hombre, porque su día sólo lo conoce nuestro Padre
>> Celestial y nuestro Señor Jesucristo con su Espíritu Santo,
>> por supuesto.
>>
>> De hecho, esto ha de ser así: "en el día de la muerte de
>> Satanás y de sus demonios en el lago de fuego eterno, en el
>> juicio final de todos los males" de los ángeles del cielo y
>> de la humanidad entera, también: "porque el pecado comenzó
>> con los ángeles y luego llego al hombre de la tierra". Y sólo
>> entonces "nuestro Padre Celestial habrá destruido a Satanás y
>> al ángel de la muerte", cuando toda mentira, maldad, calumnia
>> y pecado haya sido manifestado y juzgado, por los poderes
>> sobrenaturales del Espíritu de la sangre y de la vida santa
>> del Mesías.
>>
>> Y, por ende, para "destruir a Satanás había que humillarlo
>> finalmente a todas luces del día, en la cruz de nuestro Árbol
>> de la vida eterna, nuestro Señor Jesucristo, en las afueras
>> de Jerusalén, en Israel". Entonces "pronto Satanás será atado
>> a un calabozo por mil años para luego destruirlo por
>> completo", en el día señalado del SEÑOR, para que todos:
>> "ángeles y hombres, mujeres, niños y niñas de la humanidad
>> entera, de todas las edades de la tierra, comiencen a vivir
>> sus nuevas vidas eternales en el cielo": ¡La Nueva Jerusalén
>> del Mesías Celestial!
>>
>> SATANÁS FUE HUMILLADO COMO EXPECTÁCULO PÚBLICO Y NO LO SABIA
>>
>> También "despojó a los principados y autoridades nuestro
>> Señor Jesucristo con el poder del Espíritu sobrenatural de su
>> sangre y de su vida sumamente santísima, y, además, los
>> exhibió como espectáculo público", para que todos vean la
>> verdad de ellos eternamente y para siempre: "porque había
>> triunfado sobre cada uno de ellos en la cruz, a partir de
>> aquel momento". Verdaderamente "ésta era la victoria sobre
>> Satanás que nuestro Dios había soñado desde tiempos
>> inmemoriales", para bien de Adán y de su infinita humanidad
>> en la tierra y así también para la nueva vida celestial del
>> nuevo reino angelical, como La Nueva Jerusalén Santa y
>> Perfecta, Glorificada por la presencia sin igual del Árbol de
>> la vida, ¡el Mesías!
>>
>> Ya que, solamente "con ésta victoria de Dios y de su Hijo
>> amado en contra de Satanás", entonces "nuestro Dios iba a
>> recuperar no sólo a Adán sino también a todo lo perdido, en
>> el paraíso, en la tierra y así también en la eternidad
>> celestial e infinita del nuevo más allá venidero", de ángeles
>> y de la humanidad eternal. Es por esta razón, que "la
>> victoria de Dios y del Señor Jesucristo sobre la cima de la
>> roca eterna, clavado a los árboles secos y sin vida de Adán y
>> Eva, es de suma importancia para el corazón de cada hombre,
>> mujer, niño y niña de la humanidad entera", hoy en día y para
>> siempre, en la eternidad venidera.
>>
>> Y, además de todo, nuestro "Dios mismo ha hecho y declarado
>> públicamente que ésta victoria suprema de su Hijo amado,
>> nuestro Señor Jesucristo, sobre Satanás sea también para cada
>> uno de todos nosotros, de todas las razas, familias, pueblos,
>> linajes, tribus y reinos de la tierra". Y, "esto es algo que
>> lo saben todos, en el cielo y así en el bajo mundo" de los
>> espíritus perdidos (sin el fruto de la vida en sus seres
>> eternos): "pues así también Dios está haciendo que ésta gran
>> verdad sea conocida en los corazones de los hombres, mujeres,
>> niños y niñas de la humanidad entera, en la tierra".
>>
>> Es decir, que "ésta gran verdad de derecho y de justicia
>> eterna del paraíso, no sólo es conocida en el reino de los
>> cielos, sino que también en el bajo mundo de los muertos,
>> para gloria y para honra infinita del nombre sagrado de
>> nuestro Padre Celestial y de su Espíritu Santo que están en
>> los cielos", por ejemplo. Y es por esta razón, que "Satanás
>> mismo junto con sus ángeles caídos nos teme a cada uno de
>> todos nosotros, tal como siempre ha temido a nuestro Padre
>> Celestial y a su Hijo amado", desde los días de la antigüedad
>> y hasta siempre.
>>
>> Porque "cuando Satanás nos ve, con sus ojos llenos de maldad
>> y de injusticia, entonces nos está viendo en los poderes
>> sobrenaturales, obtenidos justamente sobre la cruz del
>> madero, en las afueras de Jerusalén, para ponerle fin no sólo
>> a nuestros pecados, sino también fin a la vida rebelde y
>> pecadora del hombre en contra de su Hijo, nuestro
>> Jesucristo". Es por eso, que "cada uno de nosotros cuando
>> clama a nuestro Padre Celestial en el nombre sagrado de su
>> Hijo amado, el Señor Jesucristo, entonces poderes
>> sobrenaturales despiertan": sólo para derrotar a Satanás y a
>> cada una de sus artimañas engañosas, lanzadas en contra de
>> nosotros desde la antigüedad, en todos los lugares de la
>> tierra, por ejemplo.
>>
>> Por ello, nuestro "Señor Jesucristo destruyo todos los
>> poderes sobrenaturales de los principados de las tinieblas y
>> sus autoridades también, para que no vuelvan a hacer ningún
>> daño a ninguno de los hijos e hijas de Dios", en el paraíso y
>> así también en todos los lugares de la tierra, para siempre.
>> Es por eso, que hoy en día, "es seguro y positivo regresar al
>> paraíso", porque "las tinieblas de Satanás ya no tienen
>> ningún poder alguno, como en los días cuando pudo engañar a
>> Adán y a Eva, por ejemplo", por medio de los labios de la
>> serpiente antigua del Jardín del Edén.
>>
>> Esto es algo del pasado: "muerto y enterrado para siempre en
>> el polvo de la vida: la vida del pecado de todo hombre,
>> mujer, niño y niña de la humanidad entera, comenzando con
>> Adán y Eva, por ejemplo" (aunque no lo veas así en tu corazón
>> y en tu espíritu humano, mi estimado hermano y mi estimada
>> hermana). Porque "todos estos poderes y autoridades
>> sobrenaturales de las tinieblas que existían en el cielo, han
>> sido derrotados y destruidos una a una para que no vuelvan a
>> hacer ningún daño jamás a Dios, a su Hijo amado, a ángeles
>> del cielo, ni a hombres de la tierra".
>>
>> Puesto que, "antes de que estos poderes de las profundas
>> tinieblas de los principados y autoridades de Satanás, en el
>> cielo, en el paraíso y en la tierra, Dios no podía a hacer a
>> ningún hombre, mujer, niño o niña de Israel y así también de
>> las naciones de la tierra: en su hijo legitimo o en su hija
>> legitima". Pero "gracias a la obra sobrenatural del descenso
>> del paraíso para nacer, vivir la Ley de Dios y predicarla en
>> todo Israel, para luego ser crucificado por cumplimiento de
>> ella en los árboles cruzados de Adán y Eva y sobre la cima de
>> la roca eterna, en las afueras de Jerusalén, en Israel,
>> entonces Dios triunfa sobre el pecado enormemente".
>>
>> Porque "nadie podía predicar la Ley de Dios y de Moisés, sino
>> la cumplía cabalmente en su corazón, en su espíritu, en su
>> alma y en su cuerpo humano" delante de Dios sumamente santo e
>> infinitamente honrado en el cielo y en la tierra por sus
>> ángeles, pos sus hijos y por sus hijas. Pero como el Señor
>> Jesucristo no sólo descendió a Israel en el Espíritu Santo de
>> la Ley de Dios y de Moisés, sino que también vivió
>> perfectamente en éste Espíritu Celestial de la Ley de nuestra
>> salvación y de nuestra bendición infinita, en la tierra, para
>> cumplirla y honrarla para siempre.
>>
>> Y como nuestro Mesías nació, vivió por el Espíritu de la Ley
>> de Dios y de Moisés, por ejemplo, entonces Él si podía
>> predicarla a todas luces a las gentes de Israel, gentiles y
>> hebreas (y del mundo entero, por supuesto, como hoy en día),
>> para posteriormente derramar su sangre por ella, sobre la
>> roca eterna, en las afueras de Jerusalén. Y "ésta era sangre
>> santa, sangre de vida eterna para todos sus fieles de todas
>> las razas, familias, pueblos, tribus, linajes y reinos del
>> hombre, en el paraíso, en la tierra y en La Nueva Jerusalén
>> del cielo", infaliblemente.
>>
>> Para que de esta manera, "ya el pecado no tenga ningún poder
>> sobrenatural por los principados y autoridades de Satanás y
>> de sus seguidores" en el paraíso, en la tierra y así también
>> en la eternidad venidera, del nuevo reino inmortal, sino que
>> "todos sean liberados para conocer sólo la luz de la verdad,
>> el derecho y la justicia del Mesías". Porque "fue el Mesías,
>> el Árbol de la vida eterna, en el paraíso, a quien Dios quiso
>> que Adán conociese primero y no a los ángeles del cielo",
>> aunque esto era muy loable hacerlo así por Dios primero, pero
>> "la importancia de conocer a Cristo, al Mesías, en el corazón
>> de Adán, realmente, era mayor en el corazón de nuestro Dios".
>>
>> Y lo mismo es verdad, hoy en día, en Israel, aunque no lo
>> veas así --es decir--, que "nuestro Dios sólo desea que el
>> hombre conozca a su gran rey Mesías, el Cristo, el fruto del
>> Árbol Viviente, en todos los lugares de la tierra, como su
>> único Hijo amado posible", en esta vida y en la venidera,
>> también. Porque "sólo el gran rey Mesías es el cumplimiento
>> de la Ley en el paraíso, en la tierra y así también en la
>> nueva vida infinita del nuevo reino de los cielos", para
>> ángeles y para la humanidad entera, también.
>>
>> Es más, nuestro "Padre Celestial sólo deseaba que Adán y sus
>> descendientes conociesen al Mesías, al Árbol de la vida
>> eterna de aquellos días y de siempre en la eternidad
>> venidera, para alcanzara la nueva vida infinita, la cual
>> nuestro Dios buscaba encontrarla no tanto en los ángeles,
>> sino en el hombre por medio de su Hijo amado", ¡el Cristo! Y
>> es por esta razón, que "nuestro Dios tenia que ponerle fin al
>> pecado de Lucifer, en los corazones de todos los hombres,
>> mujeres, niños y niñas de la humanidad entera, comenzando con
>> Israel, por ejemplo, para comenzar entonces la nueva gloria
>> celestial e infinita de un nuevo reino inmortal", en la
>> tierra y en el cielo.
>>
>> Entonces "el pecado ha muerto infinitamente, en nuestro Señor
>> Jesucristo: Gracia a su vida santísima vivida en la tierra de
>> Israel, de acuerdo al plan de salvación de Dios, la cual
>> cumplió todo precepto y significado eterno de cada letra,
>> palabra y tildes con sus significados eternos de la Ley", en
>> la tierra y así en la nueva vida infinita. Por lo tanto, "el
>> pecado ha muerto en el cielo, en el paraíso y así también en
>> todos los lugares de la tierra", para los que creen en Cristo
>> en sus corazones y así confiesan su nombre santo delante de
>> Dios y de su Espíritu Santo con sus labios, entonces "sean
>> libres infinitamente para vivir y gozar la vida eterna".
>>
>> Porque "el pecado no sólo murió para el hombre y la Ley
>> Viviente de Dios, sino también para Satanás y para cada uno
>> de sus ángeles caídos, por ejemplo, en todos los lugares de
>> la creación de Dios y así también en el bajo mundo de las
>> almas perdidas", como el infierno y como el lago de fuego,
>> por ejemplo. Y, "como el pecado ya no tiene poder alguno para
>> hacer ninguno de sus males de siempre": como maldecir,
>> enfermar, destruir y hasta matar a ángeles del cielo y
>> hombres, mujeres, niños y niñas de la humanidad entera,
>> entonces "Satanás no posee poder alguno en ninguno de sus
>> principados y autoridades de la antigüedad, ni de hoy en día,
>> tampoco".
>>
>> Es decir, también, de que "desde el día que el Señor
>> Jesucristo venció al pecado con el poder sobrenatural del
>> Espíritu de la letra de la Ley de Dios, por ejemplo, en su
>> corazón, en su sangre, en su vida santísima y en su nombre
>> sumamente glorioso y milagroso, entonces "Satanás comenzó a
>> morir poco a poco para desaparecer inconmensurablemente". Es
>> decir, que "Satanás no sólo ya no tiene poder alguno para
>> hacer los daños que antes hacia a los ángeles fieles a Dios y
>> a su Árbol de vida y al hombre de la tierra, sino que comenzó
>> a envejecer poco a poco y hasta que por fin muera": "Muera,
>> como cualquier pecador, para no volverse a levantar jamás".
>>
>> Porque "la verdad es que sin el poder absoluto del pecado y
>> de sus tinieblas, Satanás ya no es el Satanás terrible de
>> antes", sino un espíritu caído: "caído como cualquier
>> espíritu perdido en las tinieblas del bajo mundo, como en el
>> infierno y finalmente como en el lago de fuego", la muerte
>> final de todo ser rebelde a Cristo. Entonces "desde los días
>> de la cruz, en las afueras de Jerusalén, en Israel, la Ley de
>> Dios no sólo fue cumplida cabalmente en su totalidad, para
>> gloria y para honra infinita de nuestro Padre Celestial que
>> está en los cielos, sino mucho más que todo esto".
>>
>> Realmente "el rival y enemigo de Dios y de toda verdad,
>> justicia y derecho del Árbol de la vida para bien de ángeles
>> del cielo y así también para Adán y cada uno de sus
>> descendientes, entonces comenzó a morir", para la nueva
>> eternidad venidera del nuevo reino inmortal, de ángeles y de
>> la nueva humanidad infinita, por ejemplo. Y "como Satanás
>> muere poco a poco y hasta desaparecer por completo de
>> nuestras vidas y de la vida de nuestro Árbol de la vida
>> eterna, primordialmente, entonces vamos a comenzar a gozar la
>> vida inmortal con cada una de sus riquezas celestiales": como
>> jamás lo pensamos hacer así, ni en nuestros mejores sueños,
>> mi estimado hermano y mi hermana.
>>
>> ¡Gloria a Dios! Dale: ¡Gloria al que vive por los siglos de
>> los siglos, en tu corazón eterno, hoy y por siempre en la
>> nueva eternidad venidera! Entrégale: la gloria de tu corazón
>> a tu Dios y Creador de tu vida, por medio de su Hijo amado,
>> porque ¡sólo Él es digno de toda gloria y de toda honra, en
>> la tierra, en el paraíso y así también en La Nueva Jerusalén
>> Santa e Infinita del cielo!
>>
>> DIOS UNGIRA A JESUCRISTO EN NUESTROS CORAZONES, POR SU
>> RECTITUD
>>
>> "Por lo tanto, yo le daré parte con los grandes, y con los
>> fuertes repartirá botines en los últimos días de vida de la
>> tierra", hablaba nuestro Padre Celestial sobre su Hijo amado,
>> el Mesías eterno (en el libro del profeta Isaías, a sus
>> pueblos de toda la tierra, comenzando con Israel). Porque
>> ciertamente "nuestro Señor Jesucristo derramó su vida hasta
>> la muerte sin escatimar nada de él, ni lo más preciado de su
>> corazón santísimo y, además, fue contado entre los
>> transgresores, sin haber hecho mal alguno a nadie": pues,
>> habiendo Jesucristo llevado el pecado de muchos e intercedido
>> por ellos, alcanzando así: ¡el perdón y la vida eterna para
>> todos!
>>
>> En la medida en que, "todos estaban condenados a la muerte
>> eterna del fuego eterno del infierno candente e infinitamente
>> violento, ya que habían pecado en sus espíritus humanos, con
>> el tan sólo hecho de haber nacido en el mundo": como
>> descendientes directos del espíritu de Adán en el paraíso,
>> por ejemplo. Y "por culpa de éste espíritu rebelde del
>> corazón de Adán, entonces no sólo Adán tuvo que alejarse de
>> su vida angelical del paraíso, sino también Eva (su esposa) y
>> todos sus descendientes (como tú y yo, hoy), para que el
>> pecado y la maldad de la mentira y de la muerte eterna no se
>> propaguen en el cielo infinitamente".
>>
>> Porque la verdad es que "si Dios hubiese permitido que el
>> hombre siguiese viviendo su vida con sus descendientes,
>> entonces el espíritu rebelde de la mentira, la maldad y de la
>> muerte eterna se hubiese incrementado enormemente para mal de
>> muchos, en toda la creación celestial", para muerte y
>> destrucción de seres santos, cosas y lugares gloriosos del
>> cielo, por ejemplo. Pero "Dios fue sabio e hizo cumplir la
>> palabra viva y bendita de su Ley Eterna, haciendo que Adán y
>> sus descendientes no sigan viviendo sus vidas angelicales en
>> el paraíso, sino en otro lugar, lo más lejos posible del
>> paraíso" (para evadir cualquier clase de problemas terribles
>> que puedan surgir, en el más allá, como pecados
>> imperdonables, por ejemplo).
>>
>> Y "éste nuevo lugar de vida para el hombre es la tierra, de
>> nuestros días y de siempre, para posteriormente cambiarles su
>> espíritu rebelde a él y a su palabra viva, por el espíritu
>> obediente de su fruto de vida eterna, su Hijo amado", ¡el
>> único Mesías posible en todos los tiempos para Israel y para
>> las naciones! Entonces "cuando nuestro Señor Jesucristo
>> descendió del paraíso, no nació en Israel por voluntad del
>> hombre, sino por la voluntad perfecta de Dios y del Espíritu
>> de la Ley de Dios y de Moisés.
>>
>> Porque era necesario que nuestro Señor Jesucristo descendiese
>> del cielo en el único Espíritu Santo de la Ley de Dios y de
>> Moisés, para empezar la nueva vida infinita del nuevo reino
>> de Dios y de sus seres muy amados, como hombres, mujeres,
>> niños, niñas y huestes de ángeles gloriosos del cielo. Y así
>> entonces nuestro rey Mesías y salvador de nuestras almas
>> infinitas no entre al mundo en el pecado de Adán, como
>> cualquier pecador o como cualquier pecadora, sino en el
>> Espíritu de la Ley de la gracia y de la misericordia infinita
>> de nuestro Padre Celestial que está en los cielos".
>>
>> Porque "después de haber el Espíritu de Dios entrado en el
>> vientre virgen de la hija de David, entonces permaneció nueve
>> (9) meses en su vientre, formando el cuerpo, con sus huesos y
>> con su sangre santa, para darnos el Mesías", ¡el único
>> salvador posible de todos los tiempos, de Israel y de las
>> naciones! Y "si el Espíritu de Dios entro en el vientre
>> virgen de la hija de David, para salir luego en un cuerpo
>> formado como hombre de la tierra, entonces éste ser viviente
>> si es el Hijo amado de Dios, prometido a los antiguos como el
>> salvador del mundo entero", para gloria y para honra infinita
>> de nuestro Padre Celestial, para siempre.
>>
>> Entonces "el Mesías si es el Hijo de Dios" por voluntad
>> perfecta del Espíritu de la Ley de Dios y de Moisés, por
>> ejemplo, para hoy en día y para la eternidad. Es por esta
>> razón, que como otro ser tan santo y tan glorioso, el
>> Espíritu de la Ley de Dios y de Moisés no habla de otro
>> igual, que no sea nuestro gran rey Mesías, ¡el salvador de
>> Israel y de la humanidad entera, también, eternamente y para
>> siempre!
>>
>> Pues así "como la Ley de Dios y de Moisés descendió del cielo
>> sobre el Monte Sinaí para Israel y para la humanidad entera,
>> para darnos el Espíritu de gracia, misericordia, perdón,
>> sanidad, bendición, paz, gozo, felicidad y salvación infinita
>> de nuestras almas, por medio del Mesías", pues así también el
>> hombre le devuelve su Ley sagrada. Es decir, también que "el
>> hombre le entrego a Dios su Ley Santa, sumamente honrada y
>> glorificada en la vida de nuestro Señor Jesucristo, pero con
>> su misma sangre santa y gloriosa, sobre el madero y sobre lo
>> alto de la cima de un monte escogido por Dios": la roca
>> eterna de Dios, en las afueras de Jerusalén, en Israel.
>>
>> Y "si tú crees en nuestro Espíritu Santo de Dios que trajo al
>> Árbol de la vida a Israel, para vivir y cumplir la Ley de
>> Dios, con el fin de matar al pecado y a su autor, Satanás,
>> entonces tienes el perdón de Dios y la vida en abundancia en
>> tu nuevo ser", para nuestro Padre Celestial. Es decir,
>> también, "que eres, hoy en día, sin duda alguna, un hijo de
>> Dios o una hija de Dios", de la misma manera, que nuestro
>> salvador Jesucristo es el Hijo de Dios, en el cielo y así
>> también en la tierra para la eternidad venidera de La Nueva
>> Jerusalén Santa y Perfecta del cielo, eternamente y para
>> siempre.
>>
>> Porque "si el Espíritu Santo trajo al mundo a nuestro Señor
>> Jesucristo, por la carne y el vientre virgen de la hija de
>> David, pues así también por tu carne y por tu espíritu humano
>> y de fe, en el Señor Jesucristo, puede convertirte en un
>> nuevo ser viviente para Dios": libre de pecados y de la
>> condena de muerte infinita. Es decir, que "nuestro Espíritu
>> Santo te transforma en un ser muy santo, gracias al Espíritu
>> de la sangre y de la vida gloriosa de nuestro Señor
>> Jesucristo, en un hijo de Dios o en una hija de Dios, desde
>> hoy mismo y en adelante para la eternidad venidera", de Dios
>> y de su gran rey Mesías, ¡el Cristo!
>>
>> Porque "sólo en éste Espíritu, de la gracia y de la
>> misericordia infinita de Dios, era que nuestro Señor
>> Jesucristo iba a cumplir la Ley de Dios y de Moisés en su
>> vida y en la vida de cada hombre, mujer, niño y niña de la
>> humanidad entera", para empezar ya a vivir el Espíritu de la
>> nueva vida infinita. Visto que, "la verdad es que el Espíritu
>> de la vida antigua de la Ley es el mismo Espíritu del Mesías,
>> o podemos decir también: el Espíritu de la vida del Mesías es
>> el mismo Espíritu de la Ley de Dios, en el cielo y asimismo
>> en todos los lugares de la tierra", comenzando en Israel
>> primero, por ejemplo.
>>Es decir, también, "de que si nuestro Señor Jesucristo no
>> hubiese descendido del paraíso en su Espíritu de la Ley, para
>> nacer y vivir en la tierra escogida por Dios, entonces la Ley
>> no se hubiese vivido, ni menos cumplido en su perfección
>> celestial jamás en Israel, ni mucho menos Satanás y su pecado
>> hubiesen sido derrotados en la cruz". En verdad,
>> "estuviéramos más muertos que vivos, hoy en día, en todos los
>> lugares de la tierra, y nuestro destino final no seria el
>> paraíso, sino el infierno infinito, sin lugar a duda, para
>> jamás volver a ver, ni menos vivir el Espíritu de la Ley
>> cumplida en nuestros corazones en Cristo, salvador y Señor
>> nuestro", hoy y por siempre.
>>
>> Es decir, también "de que sin Cristo, realmente, no somos
>> nada delante de Dios, delante de su Espíritu Santo y delante
>> de sus huestes angelicales, por ejemplo, en el cielo, en la
>> tierra y así también en la nueva eternidad venidera", de La
>> Nueva Jerusalén Santa y Perfecta del cielo. Pero "como Dios
>> tuvo misericordia de nosotros, al ver nuestro estado
>> espiritual y de perdición eterna, entre las profundas
>> tinieblas de Satanás y de su pecado eterno, entonces nos dio
>> de su Espíritu Santo, de su Ley Eterna", y, finalmente, nos
>> dio también: "la vida misma de su Hijo amado", nuestro gran
>> rey Mesías, ¡el fruto perfecto de la vida!"
>>
>> Además, "ésta vida eternal es la de su Árbol de vida, nuestro
>> Señor Jesucristo", para que con su Espíritu de vida infinita,
>> entonces "cumplamos su Ley Divina al pie de cada letra, de
>> cada palabra y de cada significado eterno, eternamente y para
>> siempre, con tan sólo creer en Él, en nuestros corazones y
>> confesar su nombre con nuestros labios". Porque de otra
>> manera, "no era posible el cumplimiento del Espíritu de la
>> Ley de Dios y de Moisés, ni menos la derrota eterna del
>> pecado y de Satanás, en Israel, ni el paraíso, ni en la
>> tierra, ni mucho menos en la nueva vida venidera", del nuevo
>> reino celestial, de ángeles y de la nueva humanidad infinita,
>> por ejemplo.
>>
>> Dado que, "todo hombre y toda mujer nacen en la tierra,
>> exclusivamente en el espíritu de Adán, el cual se rebelo en
>> contra de Dios y de su fruto de vida, nuestro Se | |